Hay ciudades en las que abren lugares nuevos. Y luego está la CDMX, donde cada semana aparece un nuevo restaurante, un bar, una cafetería o un plan medio raro que de pronto ya tiene lista de espera, con una historia perfecta y alguien diciendo “tenemos que ir antes de que se llene”. La capital vive un boom gastronómico y social, con nuevas aperturas en las zonas más caminadas de la ciudad y una escena que cada vez se siente más internacional, más curiosa y más difícil de resumir en un solo día.
Pero el nuevo hotspot ya no se mide solamente por qué tan rica está la comida. También importa mucho el mood que tenga el lugar. La iluminación, la música, la gente, la barra, el diseño, y la posibilidad de llegar por un café y terminar pidiendo una copa. Hoy el lugar de moda no es necesariamente el más elegante, sino el que se siente como si algo nuevo estuviera pasando.