Carmen Rosillo y Eduardo Ortiz, fundadores de Koltin , vieron una oportunidad de oro y no la desaprovecharon, y esa fue, pensar diferente a lo “obvio”. Mientras la industria aseguradora evitaba a las personas mayores por considerarlas un riesgo, ellos decidieron construir ahí su negocio.
Koltin: La apuesta que va más allá de un emprendimiento
Todo empezó en plena pandemia, cuando Eduardo no encontraba un seguro para sus abuelos. Pero no fue solo una motivación personal, vio en México un reto que pocos países enfrentan con esta urgencia. Mientras a Estados Unidos le tomó 75 años envejecer como nación y a Francia 120, a México le tomará apenas 25. Esa carrera contra el reloj demográfico fue, según él, lo que volvió irresistible el problema.
Carmen, por su parte, llegó con un historial propio, antes de Koltin fundó una empresa enfocada en la inclusión financiera de trabajadoras del hogar. Cuando decidió no volver a emprender, fue justo Eduardo (a quien conocía de forma profesional) quien la convenció de regresar al ruedo. "Si yo dejé de emprender fue probablemente porque no había emprendido con la persona correcta", nos confiesa.
Pero el match es mutuo, porque Eduardo nos platica que admira la forma en la que Carmen efectúa: "si estuviera en una cárcel en Camboya y alguien me tuviera que sacar, yo le hablaría a Carmen, ella es la persona que hace que las cosas sucedan y eso es mágico".
Hoy Koltin es una membresía de salud para adultos mayores que combina cobertura médica, prevención y comunidad, y ya suma más de 12 mil miembros en todo el país. La meta es llegar a entre 100 mil y 160 mil para 2030, año que la ONU marcó como el de la década del envejecimiento saludable.
Lo que realmente distingue a Koltin no es el seguro en sí, sino lo que pasa después. Eduardo lo explica con un ejemplo simple: Una persona llega buscando cobertura médica, se le detecta pérdida de masa muscular y termina inscrita en talleres de taichí, descubriendo una pasión nueva y, de paso, aumentando músculo y reduciendo su riesgo de caídas. Esa comunidad es el componente que más sorprende a quienes se unen.
La marca tiene presencia en toda la república, y en Nuevo León y CDMX cuentan con clínicas de longevidad equipadas con tecnología que solo tiene el Instituto Nacional de Rehabilitación. Además, su comunidad digital suma 1.6 millones de seguidores en YouTube , una cifra que habla del alcance de esta membresía.
Como en cualquier negocio, existen desacuerdos entre los socios. Sin embargo, ellos han encontrado una forma de resolverlos: siempre se preguntan qué es lo mejor para los miembros, dejando de lado los intereses personales. Y si tuvieran que describir a Koltin en una sola palabra, ambos coinciden: transformacional. Su objetivo es cambiar de raíz la manera en que el sistema de salud mexicano aborda el envejecimiento. Dos jóvenes, una idea y una empresa que ya está cambiando cómo México envejece.