Los food moments más icónicos de The Devil Wears Prada y cómo replicarlos en casa
The Devil Wears Prada cumplió dos décadas en 2025 y, lejos de envejecer, se volvió más relevante que nunca, hay musical en el West End y ya está en cines la segunda parte.
Los food moments más iconic de The Devil Wears Prada y cómo replicarlos en casa(Instagram @tdwp2)
Daniela Brugger
Más allá de los Chanel, los Valentino y esa disertación épica sobre el azul cerúleo, hay algo que The Devil Wears Prada usa con una inteligencia brutal y es la comida o, mejor dicho, la ausencia de ella.
En el universo de Runway, la comida pasa a tercer o cuarto plano. Para las asistentes, comer es un mal necesario, jamás algo que se disfrute. Es el arma narrativa más filosa de la película, lo que Andy come (o deja de comer) dice exactamente en qué mundo vive. Aquí, los tres momentos gastronómicos que nunca olvidaremos, con todo y cómo recrearlos en casa.
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El onion bagel, el crimen culinario que lo inició todo
Mientras las chicas de Runway pesan sus almendras para el desayuno, Andy aparece con un onion bagel en la mano. Así, sin pena. Nigel lo huele desde el otro lado de la oficina y reacciona como si alguien hubiera traído un cadáver. Es el momento más divertido de la peli y, honestamente, el más apestoso.
Para hacerlo en casa el truco es uno: hervirlo antes de hornearlo. Eso es lo que le da ese interior chicloso tan neoyorkino. Después solo toca barnizarlo con clara de huevo, cubrirlo de hojuelas de cebolla deshidratada y al horno. Tip extra: remoja las hojuelas en agua unos minutos antes de ponerlas o se van a quemar. El desayuno más subversivo de tu semana, garantizado.
Mientras las chicas de Runway pesan sus almendras para el desayuno, Andy aparece con un onion bagel en la mano. Así, sin pena. Nigel lo huele desde el otro lado de la oficina y reacciona como si alguien hubiera traído un cadáver.(James Andrews/Getty Images)
El ribeye de Smith & Wollensky, el steak "imposible"
Miranda le da a Andy una lista de tareas literalmente imposibles bajo amenaza de despido. Una de ellas es conseguir su steak antes de que el restaurante abra. Andy lo logra pero Miranda lo rechaza sin parpadear.
Miranda le da a Andy una lista de tareas literalmente imposibles bajo amenaza de despido. Una de ellas es conseguir su steak antes de que el restaurante abra. Andy lo logra pero Miranda lo rechaza sin parpadear. (AnnaPustynnikova/Getty Images)
El steak viene de Smith & Wollensky, institución de Midtown Manhattan desde 1977. Para replicarlo en casa hay tres reglas que no se negocian: secar bien el filete con papel absorbente antes de cocinarlo (la humedad mata la costra), sacarlo del refri 20 minutos antes de cocinarlo y usar un sartén de hierro fundido bien caliente. Una vez que tenga costra dorada de ambos lados, bajas el fuego, agregas mantequilla con ajo y hierbas frescas y bañas la carne constantemente. Medium rare, 57°C internos, y cinco minutos de reposo antes de cortar. No hay de otra.
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El latte de Miranda: searing hot, no foam, skimmed, extra hot
Ningún personaje en la historia del cine ha pedido un café con tanto poder intimidatorio. Tiene que estar ahí, ardiendo, sin espuma, con leche descremada. Sin excusas.
Replicarlo es más fácil de lo que suena: calienta leche descremada a fuego bajo hasta unos 65°C sin dejar que hierva, bátela con un frother hasta que quede sedosa y sírvela directo sobre los shots de espresso sin agregar foam encima. Sin máquina de espresso, una moka pot funciona perfecto. El resultado: limpio, intenso y abrasadoramente caliente. Tal como Miranda lo exige.
El latte de Miranda en The Devil Wears Prada: searing hot, no foam, skimmed, extra hot.(badmanproduction/Getty Images)
Veinte años después, The Devil Wears Prada sigue siendo un espejo brillante e incómodo de cómo la moda usa la comida como moneda de poder. Pero lo que la peli dejó claro para siempre es que el onion bagel siempre gana. Y que jamás, bajo ninguna circunstancia, le llegues tarde el café a Miranda.