Una noche para redescubrir la forma de tomar café
A un costado del Museo Soumaya, la noche comenzó con un mensaje claro: el café puede ser mucho más que una bebida. Desde la entrada, una proyección sutil anunciaba lo que estaba a punto de ocurrir; al adentrarse en el pasillo que conducía al corazón del evento, los invitados iban activando sus sentidos y el amor cafetero.
Estando dentro, el ambiente se fue construyendo conforme avanzaba la noche; un DJ marcaba el ritmo para amenizar las conversaciones de los invitados: creadores de contenido y figuras cercanas a la marca. Empezando a deleitar los paladares, se ofrecían carajillos, cócteles a base de café que confirmaban que la experiencia giraría en torno a reinterpretar el ritual cotidiano de tomar un buen café.
La velada tuvo como eje la presentación de Vertuo Up, la nueva generación de cafeteras de Nespresso, pensada para adaptarse a distintas formas de consumo y momentos del día, desde el primer café de la mañana hasta esos que se extienden sin prisa por la noche.
Más allá del producto, el lanzamiento estuvo acompañado por un cambio de narrativa: una campaña global que marca un nuevo capítulo para la marca y que tiene como protagonista a Dua Lipa, quien se integra como embajadora en una etapa que apuesta por una visión más dinámica y contemporánea del café.
Tras las palabras iniciales, la experiencia se trasladó al exterior; frente al Museo Soumaya, su icónica estructura se convirtió en un lienzo donde se proyectó por primera vez la nueva campaña de Nespresso. La intervención no solo reveló el universo visual detrás de esta colaboración, sino que también dio paso a la develación de una instalación a gran escala de la cafetera, reforzando la idea de que el diseño y la innovación son parte esencial de esta nueva etapa de la marca.
De vuelta a las sorpresas de la noche, los invitados recibieron un pasaporte que marcaba el inicio de un recorrido por distintos espacios, concebidos como “mundos” que reinterpretaban el café desde distintas perspectivas. Las degustaciones, por su parte, ofrecían una exploración más sensorial, donde cada preparación reforzaba la versatilidad del café.
Lejos de ser una dinámica aislada, cada estación respondía a un concepto mayor que se trataba de trasladar al mundo físico la narrativa de la campaña, producida en México como parte de una apuesta global que también reconoce el peso del país dentro de la marca.
El cierre llegó dentro del museo, con una cena a cargo del restaurante KOLI, que terminó de consolidar la experiencia en un tono más íntimo. Entre conversaciones, últimos brindis y momentos de complicidad, la conclusión se volvía clara: en manos de Nespresso, el café ya no solo se bebe, también se experimenta.