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Coleccionista de recuerdos sobre ruedas

Para Íñigo Múgica el continuar la colección de más de dos mil autos de su abuelo se ha convertido en una nueva pasión, un gusto que no quiere abandonar.
Iñigo

Los cientos de autos a escala ya estaban cuando él llegó. La colección fue iniciada por su abuelo medio siglo atrás y ha crecido hasta superar los dos mil modelos. Íñigo Múgica creció entre escenas legendarias, postales en tres dimensiones que recordaban las hazañas de Pedro Rodríguez, la Carrera Panamericana, el Campeonato Mundial de Rallies y las 24 Horas de Le Mans.

Dentro de esa gran colección que tapiza las paredes y repisas de su casa, Íñigo se da tiempo de separar los autos por categorías, años o marcas, y entre tantos autos, también tiene sus favoritos.

“Me gustan mucho las maquetas (autos colocados dentro de un contexto específico), las de rallies, por ejemplo. Ver a un piloto terminar la ruta y cambiar la llanta. Mi abuelo pintaba personalmente las manchas de lodo, las raspaduras en las defensas, todo lo más parecido posible a lo que en realidad pasó”, nos cuenta.

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Mónica Loza.
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Mónica Loza.
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Mónica Loza.

Y entre sus modelos favoritos destaca un Chevrolet Corvette amarillo de Daytona, escala 1:8, al cual se le puede abrir el cofre, quitar las llantas, ver los detalles del motor. “Me fascina ese Corvette porque representa un momento familiar. En él compitieron Dale Earnhardt y su hijo durante unas 24 Horas de Daytona. Esa historia de vinculación familiar es otra de las cosas que regalan los autos. Así como mi abuelo y yo tenemos esta pasión, este modelo representa eso, la unión familiar en torno a una pasión, a un recuerdo”.

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El modelo representa a detalle el Corvette C5-R, uno de los autos más exitosos en las competencias GT, dotado de un motor Chevrolet V8 de 7.0 litros. Pratt & Miller construyó únicamente 11 chasises entre 1998 y 2004, enteramente para uso en competencias. La réplica que despierta ese gusto en Íñigo se trata del auto con el cual la legendaria familia Earnhardt cruzó la meta en cuarto lugar general, en el 2001.

Íñigo espera que la colección que ha tomado pueda continuar su crecimiento y tal vez “encontrarle un lugar en el cual pueda exponerse. Hacerla pública, que la gente pueda disfrutarla… una especie de museo”.

Entre sus planes se encuentra aumentar la categorías de Corvette. “La de Fórmula 1 y la Carrera Panamericana están prácticamente terminadas y me gustan, pero la de Corvette debemos crecerla, pues son autos que simbolizan fuerza, poder, pasión y una fuerte herencia por el amor a los autos”.

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