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Nuestras Historias

Alfredo Harp Calderoni más que socio, un buen amigo

Manuel Gutiérrez, otro de los accionistas del Morton&#39s The Steakhouse de México, lo define como alguien con una gran personalidad, simpatía y buen trato para los negocios.
martes 07 julio 2009
Manuel Gutiérrez, otro de los accionistas del Morton&#39s The Steakhouse de México, lo define como alguien con una gran personalidad, simpatía y buen trato para los negocios.
Alfredo Manuel Gutiérrez, otro de los accionistas del Morton's The Steakhouse de México, lo define como alguien con una gran personalidad, simpatía y buen trato para los negocios. (Foto: Quién)

Manuel Gutiérrez recuerda a Alfredo Harp Calderoni como un hombre con una gran personalidad, simpatía, visionario pero sobre todo como "un tipo sano".

No sólo iba al gimnasio todos los días y cuidaba su alimentación, sino que hacía poco tiempo que había ganado el segundo lugar en una competencia de remo en Sport City, el club deportivo al que estaba asociado, dijo Manuel, uno de sus socios en el Morton's The Steakhouse de México.

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Manuel y Alfredo se conocieron a través de su amigo común Enrique Hernández Pons, quien los presentó para desarrollar el proyecto Morton's. Cuando éste lo vio por primera vez descubrió en él una gran personalidad, simpatía y buen trato para los negocios.

El restaurante, inaugurado el 4 de marzo pasado, los unió y fue también ahí donde se vieron por última vez, hace ocho días, cuando Alfredo estaba con sus hermanos Sissi y Charbel en el local del restaurante, ubicado en la Torre Óptima: "Estaba comiendo con sus hermanos, llegué con unas personas, nos saludamos, a él y a sus hermanos. Fue el último encuentro que tuvimos".

El socio del Morton's explicó que no se sentó a su mesa ni platicaron, sólo se cruzaron e intercambiaron saludos, pues nuestro entrevistado no quiso intervenir en lo que definió como "una bonita comida de hermanos".

La última vez que hablaron fue hace un par de semanas, en una reunión de negocios, donde se concentraron en definir el plan de crecimiento para el restaurante. Y es que éste recién había cumplido cuatro meses, necesitaban discutir sobre lo que había qué corregir y lo que había qué hacer.

Como hombre de negocios, Alfredo era "un cuate muy inquieto que siempre andaba buscando dónde invertir. Era muy abierto, muy sencillo, sin ambiciones exageradas. No conozco a nadie que me diera una opinión negativa de él". Además, era un hombre "centrado en sus comentarios, contento con el desarrollo y con el éxito que habíamos tenido en el restaurante".

Para Manuel, haber logrado que los americanos decidieran asociarse con el grupo de mexicanos para desarrollar Morton's dependió mucho de la personalidad de Alfredo. Y es que antes mucha gente había intentado traer la firma a México pero "los americanos" no se convencían, lo hicieron cuando vieron al grupo de seis socios (Manolo Gutiérrez, Alfredo Harp Calderoni, Luciano Valdez, Juan Raúl Pengueli, Enrique Hernández Pons y Mario Domínguez).

"Alfredo siempre fue una persona echada para delante, optimista, trabajador. Era una persona muy completa, un muy buen amigo, un gran hombre de negocios, un gran hombre de familia, gran deportista, le gustaba el béisbol e iba al gimnasio todos los días, era un tipo sano, era muy cuidadoso en su dieta. Más que cualquiera".

Lo imprevisto de su muerte también lo sorprendió, sobre todo porque Alfredo era una persona en crecimiento, con aspiraciones, que tenía toda la vida por delante y que, como hombre maduro, apenas estaba empezando a ver cristalizar sus proyectos y a su familia.

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