La detención del expríncipe Andrés, este jueves, el mismo día en que cumplía 66 años, en su residencia en la finca de Sandringham, marcó un precedente para la monarquía británica en una de las etapas más difíciles que ha vivido en toda su historia,
El exduque de York fue detenido bajo sospecha de un presunto delito de mala conducta en el ejercicio de un cargo público por supuestamente haber facilitado información confidencial a Jeffrey Epstein, el financiero condenado por delitos sexuales.