Mónica Lavín una curiosa rebelde

Mónica Lavín dejó la biología cuando se dio cuenta de que en la escritura podía ser ella misma a través de muchos personajes, como los de Las rebeldes, su más reciente novela.
 Mónica Lavín dejó la biología cuando se dio cuenta de que en la escritura podía ser ella misma a través de muchos personajes, como los de Las rebeldes, su más reciente novela.

Uno tiende a pensar que los escritores son contenidos, serios e introvertidos. Por lo pronto, el departamento de Mónica Lavín sí tiene una atmósfera, digamos, clásica: repleto de óleos, esculturas y tantos y tantos libros, que es imposible que quepa uno más. Sin embargo, su maravillosa primera frase rompe todos los hielos: "La vida es corta, intensa y me gusta sacarle jugo".

"Hacer visible lo invisible". Eso es lo que la novelista dice que desea hacer con su nueva obra, Las rebeldes, editada por Random House. Recreó la vida de Leonor Villegas, protagonista de la Revolución Mexicana desde la trinchera de la ayuda humanitaria. Aunque sus memorias se publicaron hace décadas, para Mónica el misterio de Leonor era persistente. Así que escribió sobre ella y muchas otras mujeres, como maestras, telegrafistas y enfermeras, que vivieron la lucha armada de 1910.

Mónica, claro, no sólo es escritora, es madre, pareja y ama de casa. Se desdobla, pues, como toda mujer, y así le gusta contar sus historias. Hace palpables temas fascinantes, como la fragilidad humana, pero siempre empleando diversos puntos de vista narrativos. "Me gusta contar historias porque dejo de ser yo, paradójicamente, para ser más yo. Puedo ser un villano en lugares oscuros o una persona sublime, en la escritura se puede ser todo".

Bien, pero ¿hay alguna caracterización general de su personalidad? "Soy curiosa, me gustan muchas cosas y por eso me costó trabajo decidirme a ser escritora"

En efecto, antes de convertirse en una reconocida cuentista y novelista, estudió biología en la UAM Xochimilco, y aunque no lo sabía, el destino ya le tenía preparado su primer encuentro con la escritura: en su trabajo la mandaron a entrevistar a unos científicos y en ese momento descubrió que lo suyo era escribir. Más tarde, comenzó con sus primeros libros de cuentos, como Nicolasa y los encajes y Ruby Tuesday no ha muerto (Premio Nacional de Literatura Gilberto Owen). Cuando ya sus historias no cabían en un cuento, se lanzó a escribir su primera novela, Tonada de un viejo amor. La consagración fue en 2008, cuando Yo, la peor, novela sobre Sor Juana Inés de la Cruz que ganó el Premio Iberoamericano de Novela Elena Poniatowska.

Ahora, Mónica está a la espera de la presentación de Las rebeldes y, sobre todo, de la reacción de sus más queridos cómplices, los lectores.

Texto publicado en la edición 259 de la revista Quién.

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