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Nuestras Historias

Jacky estrena novio

Fernando Schoenwald, el empresario que le robó el corazón, tiene 30 años y la conoció en una reunión en casa de Juan Soler.
martes 22 enero 2008

Jacqueline Bracamontes acaba de estrenar galán. Se llama Fernando Schoenwald y no tiene nada que ver con el medio artístico: es abogado de profesión y empresario en el ámbito de la construcción. El nuevo romance de la actriz pone fin a las especulaciones sobre una supuesta relación entre ella y Jaime Camil, su compañero en la telenovela Las tontas no van al cielo.

Jacky, de 28 años, y Fernando, de 30, se conocieron en octubre pasado, durante una reunión en casa de Maki y Juan Soler. Schoenwald es tan amigo de los Soler que incluso es padrino de bautizo de Azul, la segunda hija de este matrimonio. Desde aquél encuentro, comenzaron a frecuentarse y poco después se hicieron novios. Quienes los conocen dicen que hicieron clic casi de inmediato y que se les ve muy enamorados.

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El empresario mexicano viajó a Guadalajara en diciembre para acudir al cumpleaños 28 de la actriz, que se llevó a cabo el 23 de ese mes en el bar del restaurante Barbaresco, donde conoció a familiares y amigos de la también conductora de programas de televisión. El romance va tan en serio que incluso ya lo presentaron formalmente con la familia e, incluso, con el sacerdote que frecuenta a los Bracamontes.

Durante su estancia en tierras tapatías, la pareja disfrutó de unos días de descanso y tuvo la oportunidad de conocerse más, ir de shopping y convivir con la familia hasta los últimos momentos de diciembre â??pasaron la Navidad juntosâ?, cuando tuvieron que separarse porque ella recibiría el 2008 en Vail, Colorado.

En enero, ya de regreso en las grabaciones de la telenovela en la que también comparte créditos con su ex novio Valentino Lanús, se les empezó a ver afuera de los foros de Televisa. Tomados de la mano, abrazados, juntitos. El novio suele esperarla pacientemente a que termine de trabajar para luego ir a cenar y acompañarla a su casa.

Los amigos de la pareja los ven tan felices y enamorados que no descartan la posibilidad de que este romance termine en el altar. ¿Será este el bueno?

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