Nacer rodeada de bikinis, paisajes y una fascinación por los detalles que crea la naturaleza, hizo que Natalia García tuviera la idea de fundar una marca de moda que honrara todo esto.
“Siempre sentí que en la playa las personas se permiten ser más ellas mismas”, cuenta. “Quería crear piezas que dejaran salir esa personalidad”.
El nombre viene de Bastet, diosa de la mitología egipcia e hija de Ra, el dios del sol. De ahí, nace Daughters of the Sun, un concepto que encapsula la esencia de la marca: mujeres que brillan con su propia luz.
Desde el principio, la naturaleza se convirtió en parte del eje creativo de la marca. Su proceso puede empezar a partir de una piedra, una tela, un paisaje o incluso una sensación, haciendo que el diseño de cada pieza sea único y original.