México se rinde ante el tenor Juan Diego Flórez

Ayer por la noche el reconocido tenor peruano ofreció un inolvidable concierto en el Auditorio Nacional.
Ayer por la noche el reconocido tenor peruano ofreció un inolvidable concierto en el Auditorio Nacional.
 Ayer por la noche el reconocido tenor peruano ofreció un inolvidable concierto en el Auditorio Nacional.
Juan Diego Flórez en el Auditorio Nacional.
 Juan Diego Flórez en el Auditorio Nacional.  (Foto: Cortesía)

"Que no pasen otros cinco años". Con estas palabras se despidió anoche el tenor peruano Juan Diego Flórez del Auditorio Nacional, tras el recital que ofreció en la capital mexicana en el marco de VIVA Perú 2015.

Ingrid Yrivarren, presidenta de la organización internacional sin fines de lucro VIVA en el Mundo, introdujo el evento. A continuación, cedió la palabra a Tania Libertad y Armando Manzanedo, ambas figuras de gran renombre de la música peruana y mexicana, quienes hicieron una emotiva presentación del tenor.

La primera parte del programa la componían diversas piezas de los maestros Rossini, Donizetti, Gounod, y Offenbach, cuyo dominio ha colocado a Flórez en la cima internacional del canto lírico. Con la amplitud vocal y coloratura que le caracterizan, la emoción fue in crescendo.

La Orquesta Sinfónica de Minería, bajo la dirección del italiano Sebastiano Rolli, interpretó además varias composiciones de Donizetti y Bizet, que se alternaban con las apariciones del peruano.

En la segunda parte, la música ligera tomó el relevo, con títulos como La Flor de la Canela o México Lindo. Este homenaje a las culturas de ambos países, fue bien acogida por un público que ya estaba entregado al carisma del intérprete.

Las ovaciones se intensificaban, y entre vítores de "¡Viva México!" y "¡Viva Perú!", se colaba un "¡Viva yo!", que ponía una nota cómica en medio de tanto derroche de talento.

El momento más esperado llegó al final de la velada, cuando el conjunto Mariachi Gama 1000 se subió al escenario para acompañar al tenor en Volver, Volver, Volver y Cielito Lindo. Para entonces el público ya había estallado y, con cada ovación, el auditorio completo se levantaba de la butaca.

En total, fueron más de dos horas y media de concierto las que ofreció a un público que acabó rendido a sus pies.

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