Margarita Zavala dedica unas palabras en la graduación de su hija

La ex primera dama de México dio un emotivo discurso durante la fiesta de graduación del Instituto Asunción, en el que estudió su hija María Calderón.
La ex primera dama de México dio un emotivo discurso durante la fiesta de graduación del Instituto Asunción, en el que estudió su hija María Calderón.
 La ex primera dama de México dio un emotivo discurso durante la fiesta de graduación del Instituto Asunción, en el que estudió su hija María Calderón.

El viernes 19 de junio, a las 9 de la noche, empezó la graduación del Instituto Asunción. A diferencia de muchas otras escuelas, la fiesta de este colegio siempre es en las instalaciones de la escuela. En la misma, los alumnos deben ir vestidos con su uniforme y nadie tiene permitido llevar alcohol. Se ofrece una cena en la que hay vino.

En esta ocasión, Margarita Zavala y el ex presidente de México, Felipe Calderón, asistieron a la ceremonia ya que su hija María Calderón formaba parte de la generación que se despedía de la prepa. Al ser maestra de derecho del Instituto Asunción, después de la cena, Margarita dedicó unas palabras a los graduados.

Al principio de su discurso hizo especial referencia en los diferentes aprendizajes que habían tenido los alumnos a lo largo de su estancia en dicha escuela.

"La vida a veces sí es difícil pero ustedes pueden ser felices si logran encontrar el modo de ser congruentes. Se vale cometer errores pero no se vale rendirse. Posiblemente se hallen en circunstancias donde todos los demás opinen de manera diferente, donde la coherencia y los demás valores pasen a un bajo lugar de la escala de prioridades. Lo fácil será que ustedes se unan a esa opinión y quizás sentirán que les facilitará el camino. No lo hagan, que la firmeza en lo que creen los lleve a ser auténticos. Tarde o temprano la vida les dará la razón y para mantener esta firmeza y coherencia cuenten con un arma diferente a los miles de jóvenes que en esta semana se están graduando, tienen el sello del Asunción", aseguró Margarita.

Al ser mamá de una de las alumnas, Margarita no pudo esconder su instito maternal y el enorme orgullo que sentía por su hija y no dudó en compartir ese lado de ella que no estamos tan acostumbrados a ver. "Como mamá, estoy segura de que, como cada uno de los papás que estamos aquí, quisiéramos tener la certeza de que hicimos todo lo mejor y seguramente nos equivocamos muchas veces, pero siempre hemos intentado darles lo mejor. Les diré algunas cosas que nunca se deben olvidar y cuando pase eso, sólo hay que recuperarlo. Nunca se olviden de quienes son, de su familia, de su historia, de sus valores. Recuerden el Asunción, los amigos que ustedes hicieron aquí nunca se pierden, ni con el tiempo ni con la distancia. Aquí los vimos crecer."

Y claro que las lecciones de vida no podían faltar. Margarita compartió algunos consejos con los jóvenes que se despedían de la preparatoria. "Nunca se les olvide nuestra patria. Es la patria en la que han nacido, en la que han estudiado, cada uno desde su desarrollo individual debe colaborar en la construcción de ella. La mejor forma de hacerlo es conocerla. Sabemos que hay muchas cosas que no nos gustan, de pronto creemos que los problemas la pueden sepultar pero no es así. Hay que conocerla, comprenderla."

"Exploren todos los rincones, conozcan su historia y las historias, conozcan su arte, su cultura, su gente y siéntanse orgullosos de México. No dejen de mirar a Dios. Él los sostiene. Los puede llevar de la mano en cualquier instante de su vida. En los momentos felices y también en los que serán muy difíciles, en los retos y también en los triunfos. A la virgen María, mírenla, corónenla como el día que los vimos coronar."

Al final del discurso, Margarita no dudó en darles un mensaje positivo a los alumnos: "Hace muchos años llegamos uno de los que estamos aquí, su mamá, su papá, su abuela o abuelo, de la mano con ustedes y los llevamos al kinder y los tuivimos que soltar, soltar de la mano y les dijimos con eso que la vida valía la pena. Hoy llegaron de la mano de nosotros y me parece que son ustedes los que nos sueltan y les volvemos a decir: la vida vale la pena, ¡vívanla! Felicidades."

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