Millenials, l@s nuev@s niñ@s bien (Parte 2)

¿En qué se diferencian los “niños bien” del 2013 de los de antes? De su puño y letra, la escritora Guadalupe Loaeza nos ayuda a responder en esta guía para (tratar de) entenderlos.
¿En qué se diferencian los “niños bien” del 2013 de los de antes? De su puño y letra, la escritora Guadalupe Loaeza nos ayuda a responder en esta guía para (tratar de) entenderlos.
 ¿En qué se diferencian los “niños bien” del 2013 de los de antes? De su puño y letra, la escritora Guadalupe Loaeza nos ayuda a responder en esta guía para (tratar de) entenderlos.

4. Las niñas, con el mismo look

Una de las reglas de oro del manual personal de las niñas bien mejor aprendidas desde su infancia es el buen gusto. El buen gusto no nada más en lo que se refiere a su comportamiento, sino en su forma de vestir. Su look es inconfundible, personalizado y sofisticado. Es tan característico que una puede detectar a la típica niña bien, a cualquier distancia por lejana que ésta sea, en cualquier aeropuerto del mundo, de cualquier país, así se trate de los países orientales. Una niña bien nacida en China tendrá los mismos códigos para arreglarse que una niña bien de San Luis Potosí: muy poco maquillaje, un excelente corte de pelo, tinte y “luces” en tonos dorados muy discretos, uñas con barniz transparente, piernas y brazos perfectamente depilados y ligeramente bronceados.

Respecto a su vestimenta, suelen recurrir a muy buenas marcas (sin logo) y para sus weekends les divierte comprarse su ropa casual ya sea en Zara, Massimo Dutti o en H&M de Santa Fe. En relación a sus accesorios, éstos pueden ser desde una pulsera y collar de eslabones de plata de la boutique Tane, y cadenas y aretes más atrevidos de Daniel Espinosa, hasta el imprescindible collar de perlas de tres hilos heredado de su mami y la medalla de la Virgen de Guadalupe de troquel antiguo, regalo de los abuelos por sus 20 años.

En su enorme waking closet no pueden faltar the little black dress (el vestido negro muy simple de coctel de marca Max Mara o Adolfo Domínguez), suéteres (de cuello “V” y de “tortuga”, de cachemire), un impermeable de Burberry’s, un saco tweed (con coderas en gamuza), un saco de piel Ferragamo estilo blazer, pantalones negros, cafés y color gabardina, blusas de seda, de lino, de piqué y algodón, en todos los colores y estilos (rayadas, con lunares, con bordados, con sus iniciales y de puños) y varios pares de jeans de marca, bolsas Mandarina Duck o Louis Vuitton, Carolina Herrera y Adolfo, mascadas Hermés, botas de piel, las de montar, sus sandalias de plataforma, sus mocasines, y sus zapatos más finos para salir en la noche de Chanel.

Notas relacionadas:

5. Nunca pierden el glamour

Podrán sentirse tristes, deprimidas, enojadas y hasta abandonadas, pero jamás se permitirán perder el glamour. En el fondo no les importa mucho la moda, llevan en la sangre lo que les queda y lo que no les queda. Si se trata, por ejemplo, de un entierro en donde encontrarán a “tout Le Mexique”, procuran presentarse im-pe-ca-bles, pero sobre todo, muy “comme il faut”. Suelen recurrir a un traje sastre pantalón perfectamente bien cortado con una blusa blanca de seda, collar y aretes de perlas. Las muy modernas y jóvenes usarán para esta ocasión una túnica negra larga de seda, unos leggins comprados tal vez en Zara o en H&M y unas botas de piel largas y muy finas. A ellas se les distingue perfectamente por su enoooooooorme bolsa de piel, en la cual llevan su IPad, su celular, y su gran kit de maquillaje.


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 -  (Foto: Óscar Ramos)

6. Son contradictorios

Para los nuevos “niños bien” es cool hablar con un vocabulario soez. Vestirse con ropa cara, pero aparecer en las fiestas “fachosos”. Las niñas dizque bien de ahora parecen las niñas mal de antes, las que salían en las películas de las rumberas.

7. Están deprimidos

Existen muchas razones para que estos “niños bien” se depriman: el divorcio de sus papás, las nuevas novias del papá y los nuevos novios de la mamá, los nuevos hermanitos y hermanitas, no saber por quién votar, no creer en las autoridades ni en los políticos, pertenecer a uno de los países más corruptos e impunes del mundo, la falta de conciencia de respecto a la ecología, la pornografía, el noticiario de López Dóriga y todas las noticias que anuncia diariamente, etc, etc, etc.

8. Están desubicados

Hoy es Twitter, pero antes era el alcohol, el bridge, ir al salón de belleza, “ponerse mutuamente los cuernos” y asistir al mayor número de eventos sociales. Con o sin redes sociales, estos nuevos “niños bien” están desubicados. Se llenan de espuma.

9. Tienen claroscuros

Veamos tres cosas positivas: los nuevos “niños bien” tienen posibilidades de ir a muy buenas universidades, son menos convencionales y más demócratas (aunque traten muy mal a sus guaruras). Las tres cosas negativas: son prepotentes, más superficiales, pero sobre todo, sumamente consumistas.

10. Son muy distint@s a sus “abuelas bien

Las abuelas y bisabuelas que fueron “niñas bien” ya no entienden nada del comportamiento de sus nietas y sus nietos. Se sienten rebasadas y prefieren ya no opinar, levantar los ojos al cielo, suspirar, evocar el tiempo pasado… y llorar.

Y… ¿cómo deberían ser “l@s nuev@s “niñ@s bien”?

Ya no existen los verdaderos “niños bien”. Lo mejor sería que ambicionaran convertirse en ciudadanos de bien, en hombres de bien, en padres de bien y en mexicanos de bien.

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