El fotógrafo que desafió
a la moda
Vanessa Pérez @vanessitu
Martes 22 de mayo de 2012 a las 13:30
Allan Fis busca convertir cada uno de sus retratos en una obra de arte, dotar a la imagen de permanencia.

 

Allan Fis
Allan Fis (Foto: Marco Vallejo)

La moda es una tendencia que se apega a una época, es efímera; sin embargo, la lente de este mexicano ha logrado congelarla en más de una ocasión.

 

Por su estudio han desfilado importantes personalidades del mundo del fashion, del espectáculo, de los deportes y hasta reinas de belleza, como Nelly Furtado, Elsa Benítez, Ivanka Trump, Liv Tyler, Elsa Pataky, Nicky Hilton, Zuleyka Rivera, Rafa Márquez, Diego Luna y Enrique Iglesias, entre otros.

 

La combinación de tener modelos de esta talla y su peculiar estilo artístico de presentar imágenes diferentes, hacen la ecuación perfecta, que lo ha llevado a ser uno de los fotógrafos de moda más cotizados a nivel internacional.

 

"Me encanta el tema de la permanencia. En la moda todo es fugaz y hasta frívolo y he trabajado en contra de eso, en quitarle la posición del tiempo para volverla arte, un clásico... La foto se toma en la mente antes de disparar la cámara", cuenta el afamado fotógrafo.

 

Muestra de ello es que cuando vivió en París, hizo varias exposiciones de sus fotografías editoriales y la gente las compró como obras de arte y no como portadas de una revista.

 

 

Allan Fis
Allan Fis (Foto: Marco Vallejo)

¿Pero qué hay detrás de este genio de la imagen? Fis decidió que le gustaba la fotografía -así lo precisa en la entrevista-, a los 15 años, cuando estudiaba la preparatoria, pero nunca la vio como un modus vivendi.

 

Mientras estudiaba la carrera de Ingeniería Química, tomaba cursos en el Ateneo Mexicano de Fotografía, ahora Centro de la Imagen. "Mr. Nash fue quien me introdujo a la fotografía (uno de sus profesores). Nos impulsaba a buscar esa cosa diferente que hiciera que la foto no fuera cualquiera", dice Allan. También recuerda que de Pedro Canseco aprendió a ser estricto y a cuidar la técnica de principio a fin.

 

Él dice que no toma moda, que retrata gente. "Hago esta onda del fashion llevada al retrato. Sin ningún tipo de presunción, creo que todo fotógrafo ve como ideal hacer moda, tal vez por el glamour de las modelos y las producciones, y yo que estoy en esto, le quito el título. Eso sí, ya que haces moda puedes hacer lo que quieras, pero nunca viceversa", agrega.

 

¿Su estilo? Fis asegura no tener uno, ni tampoco tener musas porque cada modelo es específica para un proyecto y cada trabajo respeta una personalidad, un momento y un ritmo; aunque sí ha repetido personajes algunas veces.

 

"Cuando empezaba me criticaban que debía tener un estilo para que la gente supiera que era mi foto la que miraban y no sé si nunca lo logré o simplemente no quise tenerlo. Si tuviera que definirlo diría que es limpio, cuidado y meticuloso, pero eso se aplica en cualquiera, así que mi secreto del éxito es la versatilidad. Estamos en un mundo sobresaturado de imágenes mediocres y malas, por eso debemos hacer un buen trabajo, algo nuevo", cita Allan.

 

¿Un secreto?, lo que pocos saben es que hoy es un gran fotógrafo, pero comenzó su carrera haciendo la ilustración de los horóscopos para la revista ‘Marie Claire', gracias a la recomendación de uno de sus amigos, quien era sobrino de la editora.

 

La paga era poca, pero lograba sobrevivir. Tiempo después, la marca de ropa Delirium, le dio su voto de confianza para hacer su catálogo, a pesar de no contar con un buen portafolio de trabajo.

 

 

Allan Fis
Allan Fis (Foto: Marco Vallejo)

"Fue difícil el comienzo... Me daba cuenta que el dinero estaba en los eventos (bodas, bautizos), pero eso a mí no me interesaba, incluso, lo consideraba una prostitución de mí y de la fotografía. Ganaba muy poco, pero sobreviví, fui fiel a mi convicción y gracias a eso ahora estoy aquí", relata el fotógrafo.

 

¿Su mayor temor? Es dejar de hacer lo que le apasiona por falta de dinero. "Hay tantas historias de terror, como la del señor que me vino a instalar el piso de madera, me contaba que él también era fotógrafo profesional, pero cuando tuvo familia ya no le alcanzaba y ahora tenía que hacer eso para comer, eso me da pavor, pero es muy fácil llegar a ese punto", dice.

 

Por ello, considera que su mayor reto en la vida ha sido sobrevivir siendo fotógrafo.

 

¿Y las anécdotas? Fis también podría ser un cuenta cuentos, pues seguramente tiene muchas historias guardadas de cada proyecto que realiza. Una de ellas es que cuando le hizo la sesión de fotos a Paz Vega, en Los Ángeles, ella se la pasó vomitando, esto le incomodó mucho, pues no sabía si estaba molesta por el shooting. Tiempo después se enteró que estaba embarazada, pero no se lo había dicho a nadie.

 

Allan Fis tiene muchos hijos profesionales, pero sí tiene uno preferido, su libro ‘Retrato en voz alta', que salió a la venta a principios de año, en el que presenta 25 retratos de artistas plásticos mexicanos. En este proyecto invirtió siete años de trabajo.

 

Además de la fotografía también le gusta la arquitectura, la pintura, la escultura, los autos, los relojes y la ropa.

 

Su gran mentor es Richard Avedon, por la pureza de sus retratos y la manera en que logró captar la esencia de las personas y sus momentos de expresión.

 

Actualmente, este orgullo de la fotografía mexicana se encuentra armando una exposición de su libro y trabajando en tres publicaciones más, una es el volumen dos de ‘Retrato en voz alta' otra de retratos a personas talentosas y sus espacios, que verá la luz en otoño de 2013, y una más que compilará el trabajo del arquitecto Carlos Herrera.

 

¿La cereza del pastel?, por primera vez dirigirá un comercial y le encantaría hacer cine, algo similar al trabajo de Emmanuel Lubezki, a quien admira.