Juan Villoro y el amor en la era de Twitter

El famoso escritor reflexiona sobre el amor en las redes sociales… y en su persona, también se pregunta si realmente queremos tener un millón de amigos en Facebook.
El famoso escritor reflexiona sobre el amor en las redes sociales… y en su persona, también se pregunta si realmente queremos tener un millón de amigos en Facebook.
 El famoso escritor reflexiona sobre el amor en las redes sociales… y en su persona, también se pregunta si realmente queremos tener un millón de amigos en Facebook.

No todo es ficción ni personajes imaginarios en la vida de un escritor, y menos si se trata de Juan Villoro. Él te cuenta algunos de sus puntos sobre las relaciones amorosas, y las redes sociales:

Amor

Hay una frase de la Edad Media que dice: "Dios dio a la mujer la gracia de ser interior". Es decir, la mujer fácilmente interioriza sus emociones, mientras que el hombre tiene mucho más de animal depredador, pues ha tenido una vida mucho más volcada a la acción, la recompensa inmediata, el dominio, el poder. Siendo muy esquemáticos, el hombre ha tenido un sentido de la exterioridad mucho mayor y la mujer ha tenido este sentido de la sensibilidad interna mucho más fuerte.

Uno de los más grandes desafíos amorosos es que tú puedes amar a una mujer, pero de pronto, en un momento crítico, ella te puede decir: "Sé que me amas, pero dime cómo me amas. Dímelo". Y, claro, tú, con un gran sentido de la redundancia le dices: "Te amo". "No, no, eso no basta. Dime cómo me amas tú a mí, por qué a mí y no a otra mujer". Buscar esa frase es muy complicado. La primera señal de que te gusta una persona es que tienes una gran dificultad de decirle lo que sientes. Hay una torpeza, por nervios, pero también hay una falta de relación con nuestro interior para decir lo que sentimos de manera satisfactoria y sin sentirnos ridículos. La canción romántica nos ha dado una gran ayudada. ¿Qué hace el hombre enamorado? Busca una prótesis cultural. En vez de ser él el que se exprese, es Agustín Lara, es Guti Cárdenas. Es algún gran compositor el que va a cumplir esa tarea para seducir a la chica. Lleva serenata para no tener que decir lo que piensa. Pero todo esto era antes. Ahora los protocolos han cambiado muchísimo. Pero, bueno, siempre las palabras son un riesgo. Quizá ahora esto se expresa mejor con un whatsapp o un tweet, en donde tú escoges el emoticón más sorprendente.

Redes sociales

Las redes sociales han cambiado nuestra forma de relacionarnos. Hay gente que se puede ofender contigo porque le das unfollow en Twitter, ¿no? O una persona que te deja de hablar porque no la aceptaste como amigo en Facebook. Tenemos este tipo de situaciones. O el caso contrario: ¿qué sucede cuando tienes demasiados amigos en Facebook? Uno pensaría que la multiplicación de la amistad es siempre positiva. Roberto Carlos cantó famosamente que quería tener un millón de amigos. Pero, ¿realmente queremos tener un millón de amigos? Eso puede ser totalmente abrumador y una verdadera pesadilla. Tener un amigo, especialmente si es mexicano, es como tener un pez dorado: hay que alimentarlo, hay que cuidarlo, hay que cambiarle el agua, la arena de la pecera. La amistad es algo que requiere esfuerzo. Y, claro, en Facebook tenemos este nuevo sentido de la amistad que es en realidad un coro de fantasmas, pero de pronto estos fantasmas se ponen chípiles, ¿no? Y entonces el fantasma chípil te reclama que no le pusiste like a ninguna de sus fotos.

Vivimos en una sociedad virtual en donde nuestras emociones se han expandido de una manera totalmente distinta. Eso es curioso y tiene cosas positivas y negativas. Por ejemplo, me parece muy interesante que de pronto puedes iniciar una relación sentimental, sin saber que lo estás haciendo, a partir de internet. Empiezas una correspondencia con alguien que poco a poco se va convirtiendo en una relación más profunda. Y puede suceder que no le hayas visto la cara a esa persona, de modo que tratas exclusivamente con una mente. Esto crea una forma de relación muy novedosa porque tú te puedes ahora enamorar de adentro hacia afuera, y no de afuera hacia dentro. Normalmente, tú ves a alguien que te llama la atención porque es una persona que te atrae, y luego la quieres conocer. Pero en este caso, tú puedes conocer el espíritu de la gente, su temperamento, y después de mucho tiempo la quieres conocer en persona a riesgo de decepcionarte. Y eso es algo que antes no ocurría. La privacidad es ya una nostalgia. ¿Quién de nosotros puede estar a salvo de ser fotografiado en cualquier momento? Vas a una fiesta, haces un desfiguro y al día siguiente estás en Youtube o por lo menos estás en el muro de alguna persona. Te asoleas desnudo en la azotea y te capta el satélite de Google Earth, entonces apareces en la aldea global. En fin, ya el sentido de lo oculto prácticamente no existe. El otro día vi a dos personas en el andén del Metro taparse la boca para decir algo, como se la tapan los entrenadores y los jugadores de futbol que no quieren ser descubiertos por las cámaras. Cuando era niño si alguien se tapaba la boca era porque no tenía dientes.

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