El niño a seguir: Gustavo Egelhaaf

Está en cine, en tele, en teatro, la gente le pregunta "¿De dónde saliste?" porque en efecto parece haber aparecido de la nada y tomado al mundo por sorpresa. Por eso es nuestro niño a seguir.
Está en cine, en tele, en teatro, la gente le pregunta "¿De dónde saliste?" porque en efecto parece haber aparecido de la nada y tomado al mundo por sorpresa. Por eso es nuestro niño a seguir.
 Está en cine, en tele, en teatro, la gente le pregunta "¿De dónde saliste?" porque en efecto parece haber aparecido de la nada y tomado al mundo por sorpresa. Por eso es nuestro niño a seguir.

¿Cómo no iban a tipificar a Gustavo Egelhaaf? Demasiado bonito para el teatro, demasiado actor de cámara para la televisión. El niño tiene los ojos de iris camaleónico. Ni verdes, ni azules, pero de ambos depende de su ropa. Eso dice él.

En México estamos muy acostumbrados a que el actor de cara americana, ojo claro, pelo castaño, sonrisa ganadora se va directo al CEA y de ahí a las telenovelas, y eso era justo lo que Gustavo no quería hacer con su carrera. Para él era importante dejar en claro que podía actuar encima de un escenario y aprender de los grandes, antes de encerrarse en la pantalla chica donde el talento es tantas veces puesto en duda. Por eso se tardó tanto en entrar de lleno al ojo público. Batalló contra puertas cerradas y proyectos a los que él se negaba, pero ahora, a sus 32 años y habiendo tenido un 2015 de absoluta proliferación, es finalmente el actor que está en todos lados y que se ha probado lo suficiente en todo tipo de escenario como para que nadie ponga en duda de lo que es capaz.

"Yo siempre fui un chavo que quería defenderse. Quiero que me reconozcan por ser un buen actor, no por ser un galán de telenovela. Hoy sí haría una telenovela, pero después de hacer cine, después de hacer teatro, después de dejar establecido mi punto", asegura firmemente. Aunque la mayor parte del tiempo Gustavo se dedica a hacer chistes y mostrar su lado más simpático (que lo tiene para regalar), cuando habla de su carrera se transforma en absoluta seriedad. Eyes on the price.

Hace once años que Gustavo Egelhaaf se vino a vivir a la Ciudad de México de Sonora. Originalmente es un norteño de corazón. Un hombre que decía "suchi" en vez de "sushi" y que se tuvo que quitar el acento para poder conseguir trabajos más neutrales en la capital. Su familia es, como él mismo lo describe, algo ecléctica. "Somos un poco como la ONU. Mi mamá es americana, ella nació en Pensilvania, mi papá es de Sonora, mi abuelo era alemán, mi abuela mexicana, tenemos parientes franceses. Mis hermanas son del D.F., pero yo nací en Sonora. Cuando voy allá llego y tengo acento norteño en dos segundos, regreso y se me quita".

Por primera vez en toda su carrera va a hacer el papel de un personaje norteño, "El Pollo". Y lo va a hacer ni más ni menos que con la serie que NBC está tomando como su apuesta para ganarse al público latino: 'El Vato'.

"Es un dramedy, un poco comedia, acerca de un grupo de mejores amigos que están tratando de pegar en Estados Unidos. Uno de ellos es el Vato, él canta. De pronto se ven inmiscuidos en la meca de la música en Los Ángeles y empiezan a meterse en problemas con gente muy importante", me cuenta sobre la serie de NBC Universo, para la cual varios actores mexicanos han casteado, pero Gustavo es de los pocos confirmados como parte del elenco oficial. Ahora que las televisoras en Estados Unidos se han dado cuenta de que el mercado latino es el que domina el rating (por exraño que parezca), 'El Vato' se ha convertido en la serie que muchos tienen en la mira como el posible siguiente gran proyecto en conquistar la televisión. Es una serie de la que se escucha hablar mucho en el medio y que, manejada correctamente, podría venir a hacer para las comedias latinas lo que 'El Señor de los Cielos' hizo para las teleseries. Gustavo Egelhaaf podría estar frente al proyecto más grande de su carrera.


Gustavo Egelhaaf posando para Quién desde el foro de Grupo Expansión.
 Gustavo Egelhaaf posando para Quién desde el foro de Grupo Expansión.  (Foto: Ezequiel Trejo)

Su primer gran protagónico, sin embargo, lo hizo en teatro. La obra fue 'Locos por el Té', que todavía permanece en cartelera, pero Gustavo ya no es parte del elenco. El sonorense venía del mundo de la publicidad y los cortometrajes y fue lanzado, casi de la nada, a compartir escenario con Susana Alexander (como si eso fuera cosa fácil). "Yo sentí que me iba a morir en el estreno de Locos por el Té", me cuenta riendo. "Así de…el Cisne Negro, pero empezando la obra. Y que Susana Alexander iba a tener que improvisar alrededor de mi cadáver".

Sobra decir que su participación fue todo un éxito y que de ahí le llegaron otras ofertas para seguir haciendo teatro en obras como 'Bright Ideas', de la cual se despidió en diciembre pasado luego de estar tres temporadas haciendo hasta cinco distintos papeles, y más recientemente 'Extraños en un Tren' en la cual compartía créditos con Plutarzo Haza y Héctor Suárez Gomís. Ésta también le cayó un poco de sorpresa, más tomando en cuenta que el productor le ofreció el papel directamente, sin pasar por casting, y que hasta ese entonces el público comenzaba a ubicarlo más por papeles de comedia.

"¿Y no preguntaste que por qué te habían elegido a ti?", lo cuestiono. "Sí le pregunté a Sergio Gabriel (productor) que por qué me había escogido y me dijo, 'Mira yo te vi en Locos por el Té, en Bright Ideas y dije, este chavo es un buen actor'. Y por la edad me dijo que el personaje estaba escrito originalmente para alguien de 30 años".

Al mismo tiempo que su carrera en teatro empezaba a despegar de manera potencial, Gustavo, junto con Alex de la Madrid, Alonso Echánove, Juan Manuel Bernal, Mónica Dionne y otros tantos estrenó en cine la película 'Cuatro Lunas'. Una cinta con cuatro relatos gays que terminó por convertirse en película de culto para muchos fans, duró muchísimas semanas en cartelera, provocó varias firmas de autógrafos en distintos lugares de la República, y ahora incluso ha engendrado un libro. Un franco fenómeno de la taquilla mexicana.


Gustavo Egelhaaf posando para Quién desde el foro de Grupo Expansión.
 Gustavo Egelhaaf posando para Quién desde el foro de Grupo Expansión.  (Foto: Ezequiel Trejo)

"Nosotros llegábamos a las firmas de autógrafos y era…¿es en serio que esto es real, toda esta gente viene a vernos? Y sí. La gente repetía la película. Ya de plano decíamos que Cuatro Lunas en el Cinépolis Diana iba a ser como 11 y 12 en el Teatro Libanés. Duramos más de 20 semanas en cartelera, algo no visto para el cine mexicano, de verdad", me cuenta aún sorprendido.

Justo ahora está en filmaciones de 'El Vato' que lo tendrán ocupado por un par de meses, y ya tiene proyectos para hacer más cine en puerta. El teatro no lo ha dejado tampoco, de pronto lo vemos regresar a Micro Teatro para ejercitar el músculo. Si 2015 fue un excelente año para él, 2016 se perfila para seguir con la racha de éxitos. Ha pasado mucho tiempo para que Gustavo Egelhaaf esté donde tenía que estar, pero ahora que ha llegado no pretende dejarlo. Finalmente recuerda:

"Sí ha sido todo un proceso, pero que la gente no ha visto. Entonces de pronto me sucede mucho que me dicen, '¿De dónde saliste? ¿Acabas de llegar? ¿Por qué no te habíamos visto antes?' Te ven como el nuevo. Y, bueno, genuinamente sí soy el nuevo... pero de nuevo no tengo nada. Trabajé muchos años para que pensaran que soy la revelación".

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