El niño a seguir: Jerry Velázquez

Gran parte de su vida laboral se la dedicó a ser niño Disney, de un tiempo para acá se ha levantado como el golden boy de los musicales, pero él tiene la mira puesta en más...mucho más.
Gran parte de su vida laboral se la dedicó a ser niño Disney, de un tiempo para acá se ha levantado como el golden boy de los musicales, pero él tiene la mira puesta en más...mucho más.
 Gran parte de su vida laboral se la dedicó a ser niño Disney, de un tiempo para acá se ha levantado como el golden boy de los musicales, pero él tiene la mira puesta en más...mucho más.  (Foto: Aydee Cuevas)

Jerry Velázquez es un hombre de contrastes. Lo que provoca en una primera impresión es ternura. Todavía no ha abierto la boca y ya estás pensando, 'Este niño no rompe un plato'. Sin embargo uno empieza a platicar con él y te das cuenta que en gran medida lo maneja la ambición. Y la ambición podría romper una vajilla completa. Él se describe como tímido y socialmente incómodo, sin embargo tratarlo es como platicar con el alma de la fiesta. Te agarra la medida en dos segundos, hace chistes, tiene opiniones acerca de todo (y no especialmente ligeras, más cuando de teatro se trata) y es capaz de pararse frente a un auditorio lleno para actuar y cantar. ¿Entonces quién de los anteriores es Jerry Velázquez?

Supongo que la respuesta concreta es: un actor.

"Yo sabía que quería dedicarme a esto y sabía que en Mérida no se iba a poder. Quería hacer cosas grandes", me cuenta sobre dejar su ciudad natal para venirse al D.F. a probar suerte como actor. Su primera intención, si somos justos, era irse a estudiar al TEC de Monterrey en Monterrey la carrera de Comunicación, pero él sabía que sus razones para meterse en la universidad no eran las correctas. Así que en su lugar acabó en un reality show levemente desangelado, High School Musical, pero en la capital de todo. Y con ninguna otra seguridad. "Llegué con mi maletita y un montón de sueños".

Como a muchos antes que él, la primera industria que le abrió la puerta fue la del teatro musical. Hizo obras como Hairspray, Si Nos Dejan, Vaselina y más recientemente Los Locos Addams. Todas grandes producciones que le permitieron foguearse en los escenarios, en la actuación, en el canto y en el baile; pero fue Disney al darle un papel en Cuando Toca la Campana y posteriormente en la muy popular Violeta, el que verdaderamente pavimentó su camino con oportunidades.

"Yo creo que Violeta fue el proyecto que impulsó mi imagen porque es una serie estúpidamente exitosa, afortunadamente. El teatro musical... en general el teatro, es un medio mucho más chiquito. No es lo mismo que te vean millones de personas en un episodio a que te vean mil por función", me explica respecto a las abismales diferencias entre ambos medios en un país como México que a veces pareciera presidido por la televisión, cuando nos ponemos a hablar de teatro musical, y de cómo la gente que le dedica su vida a los escenarios, inevitablemente termina por ser conocida únicamente entre los recurrentes al teatro. Un destino que él no quiere para sí mismo. Él quiere hacer tele, cine. Canta en un grupo a capela, llamado Los Saviñón, que de pronto graba videos virales con Kalimba o le abre en el Metropolitan a Playa Limbo. Él no quiere ser solamente un "teatrero".

"Empiezo a ver cada más gente que no quiere quedarse en una sola cosa. Yo soy de esa gente", comenta de manera apasionada. "Hago de todo para no ser encasillado. Para quitar este estigma de que si eres actor musical entonces eres mal actor que sólo sabe cantar y medio baila. Que quede claro que los actores de teatro musical podemos ser gente muy integral". He ahí cuando empiezas a dejar de ver al Jerry tierno que llegó a la sesión de fotos con toda su ropa en una bolsa recién sacada de la lavandería, y empiezas a ver al Jerry que es todo menos gris e inseguro.


Jerry Velázquez nos demuestra su lado bailarín posando para nosotros en movimientos típicos del teatrero musical.
 Jerry Velázquez nos demuestra su lado bailarín posando para nosotros en movimientos típicos del teatrero musical.  (Foto: Aydee Cuevas)

Mi atención, curiosamente, la consiguió con Eres Bueno Charlie Brown, precisamente pretendiendo ser gris e inseguro. En este musical independiente y chiquito, con sólo seis actores en escena, Jerry Velázquez se convierte en la figura a la que no le puedes quitar los ojos de encima. Tal vez tiene que ver con el hecho de que le ha dado mil vueltas en la cabeza a cómo transformarse en el eternamente bulleado Charlie Brown. "Encontrar la brillantez dentro del grisáceo de Charlie Brown ha sido un reto gigante que función con función sigue conflictuándome". A veces se engaña a sí mismo diciéndose que no lo está haciendo bien, a veces confunde lo blando del personaje con una actuación inadecuada, a veces se le olvida que ése es precisamente el punto. Hasta que el público se lo recuerda. "La gente se identifica muchísimo, me dicen 'Me vi ahí'. Y ahí es cuando me digo, confía, confía en lo que estás haciendo".

Ese es el otro lado de Jerry Velázquez. El que, en efecto, es más ansioso y está más metido en su propia cabeza de lo que podría parecer. Al final no tiene nada de qué preocuparse, además de Charlie Brown también está de alternante en Bule Bule, los jueves a partir de mediados de octubre en Como quieras ¡Perro Ámame! (en el lugar de Eleazar Gómez) y los fines de semana en la muy esperada y próxima a estrenar, Annie. El golden boy de la nueva ola de actores de musicales...y, bueno, de otras muchas cosas, sí él prefiere verlo así.

"Uno mismo se encasilla en ciertos personajes, tú eres el que dices, yo soy el chistoso y entonces siempre eres el chistoso, cuando podrías tener otra faceta", concluye. "Creo que estoy en un buen momento para no ser encasillado y dar el salto a algo más".

No sé si el cine o la televisión están en su futuro cercano, pero hoy por hoy, como estrella de musicales se está consolidando como uno de los grandes.Y por eso es nuestro Niño a Seguir.

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