Madre de Gibb pierde a su
tercer hijo
Lunes 21 de mayo de 2012 a las 15:00
Barbara Gibb había perdido ya a su hijo Andy, un ídolo pop fallecido en 1988 a los 30 años y a Maurice, integrante de los Bee Gees y mellizo de Robin,

Los Bee Gees de izquierda a derecha, Maurice, Robin y Barry Gibb durante una presentación en Miami Beach en una fotografía del 6 de noviembre de 1979. (Foto: AP)

Sus hijos fueron bendecidos con un talento musical que les trajo fama y fortuna. Pero el lunes Barbara Gibb vivió la peor pesadilla de cualquier padre: enterrar a su propio hijo, y por tercera vez.

 

Su hijo Robin Gibb, miembro fundador de los Bee Gees famoso por su sorprendente capacidad vocal y habilidad para la composición, murió el domingo tras una larga batalla contra el cáncer. Tenía 62 años.

 

Barbara había perdido ya a su hijo Andy Gibb, un ídolo pop fallecido en 1988 a los 30 años por una enfermedad cardiaca, y a Maurice Gibb, integrante de los Bee Gees y mellizo de Robin, quien murió en 2003 por problemas intestinales agudos.

 

Varios meses antes de su muerte, Robin Gibb le dijo a un diario británico que a veces se preguntaba si su familia estaba pagando un "precio kármico" por el asombroso éxito de los Bee Gees. Los amigos de Barbara Gibb han dicho que ésta cree que su familia estaría maldecida.

 

Antes de que la enfermedad los afectara, la familia Gibb disfrutó de una suerte excepcional. Los hermanos crecieron en medio de penurias económicas pero tuvieron contacto con la música a temprana edad porque su padre era baterista y líder de una banda y su madre tenía experiencia como cantante.

 

Cuando empezaron a cantar profesionalmente, aún siendo adolescentes, alcanzaron la fama a los pocos años, primero en Australia y después en todo el mundo.

 

Pero la tragedia siguió su evidente rápido ascenso. Robin y Maurice - los mellizos - padecieron problemas intestinales debilitantes que llevaron a su muerte prematura. Robin tuvo cáncer de colon y otros males digestivos. Incluso antes de que le diagnosticara cáncer se veía demacrado.

 

De los cuatro varones que crió Barbara Gibb en Inglaterra y en Australia antes de que se volvieran estrellas mundiales, sólo sobrevive Barry, el mayor. También tiene una hija que vive en Australia y que nunca se interesó por la fama.

 

El lugar de la familia en la historia de la música pop está asegurado, no sólo por el éxito de los Bee Gees en la era disco, cuando ayudaron a definir un sonido totalmente nuevo que llenaba discotecas en todo el mundo, sino también por su éxito como compositores y productores.

 

Su carrera comenzó en Australia en 1963 y lograron sus primeros éxitos internacionales en 1966 y 1967, cuando su sonido se vio influido por el triunfo de los Beatles, que por ese entonces estaban en el primer lugar global.

 

Prosperaron en la era del disco, mucho después de que los Beatles se separaran, y siguieron montados en la ola de la industria del espectáculo por varias décadas más.

 

El ex baterista de los Beatles Ringo Starr dijo el lunes que Robin Gibb y los Bee Gees dejaron un legado musical permanente.

"Dios lo bendiga y bendiga a su familia", dijo Starr. "Los Bee Gees fueron muy importantes para nuestra época, especialmente las armonías. No lo conocí muy bien, conocía a Maurice más que a los otros dos, pero tenía una gran voz y escribió grandes canciones".

 

El grupo también compuso éxitos para otras estrellas y ganó regalías sustanciales cuando sus canciones fueron interpretadas por Dolly Parton, Kenny Rogers, Dionne Warwick y otros.

 

La prensa británica ha reportado que Barbara Gibb, de 91 años y radicada en California, estuvo en Inglaterra las últimas semanas al deteriorarse la salud de Robin tras una neumonía que llevó a un coma inducido. No ha hecho declaraciones públicas y la familia, incluyendo la viuda del músico Dwina y sus hijos, pidieron respeto a su privacidad durante el duelo.

 

De momento no se han anunciado los planes para el funeral y el servicio memorial.