La música de Roger Waters,
un muro contra el miedo
Icauhtli Téllez Cisneros @icauhtli
Sábado 28 de abril de 2012 a las 11:30
El primero de tres conciertos del músico británico, ex Pink Floyd, fue un verdadero poema de música, reflexión, arte visual y mucha imaginación.

Roger Waters
Roger Waters apareció impasible con su característica T-Shirt, negra, y su inseparable bajo Fender. (Foto: Clasos.com)

A las 8:50 de la noche la gente corre tras la puerta del recinto, el concierto está anunciado en punto de las 9:00 p.m. Mientras, en el foro, canciones de John Lennon hacen de soundtrack de la antesala del concierto.

 

Roger Waters presenta una vez más la pieza musical "The Wall", que con Pink Floyd creara en 1979.  Es 2012, y en México suceden cosas y gracias a la maravilla de la creación hoy escuchamos una obra maestra de la música contemporánea.

 

Basada temporalmente en la Inglaterra de la segunda guerra mundial, "The Wall" nos muestra el mundo íntimo de un ciudadano que crece conflictuado por la ausencia del padre, sin embargo sublima sus sentimientos y los manifiesta creando música.

 

Este viernes, en el Foro Sol de la Ciudad de México, fue la última oportunidad, según algunos, de admirar la vida del ficticio Pink Floyd, que hace de protagonista de la obra.

 

Son las 9:21 y las luces se apagan contrastando con la música de "The Flesh", canción con la que inicia la mágica epopeya que nos transportará poco menos de dos horas y media hacia un mundo fantástico, ya no tanto por la historia en sí, tampoco por la colección de canciones, que los fans han escuchado infinidad de veces en sus aparatos de sonido. Sino por la forma en que Roger Waters reinventa la puesta en escena.

 

Una barda enorme a medio derribar sirve de escenario para la banda. Para los espectadores se convierte en una magnífica pantalla que nos muestra lo que sólo hoy gracias a la tecnología, quizá Waters imaginó cuando compuso esta majestuosa obra.

 

Un helicóptero que vuela encima del escenario anuncia la canción "Another Brick On The Wall Part 1", sorprende, pero deja perplejos cuando la pieza inicia y una enorme figura representando al profesor mira con ojos reflectores rojos moviéndose autónoma de pies a cabeza. Luego un coro de niños canta y encanta con "We Don´t Need No Education".

 

Mientras tanto, el muro que franquea el escenario, se convierte en una enorme y caprichosa pantalla que durante todo el concierto, alterna, que no compite, con la otra enorme pantalla que aparece detrás de los músicos.

 

Contrastando con el color y la innovación, Roger Waters aparece impasible con su característica T-Shirt, negra, y su inseparable bajo Fender. Pareciera que flota sobre el escenario, pero de pronto su voz se hace sonar en español y hace mención de lo que acontece en nuestro país.

 

El monstro despierta y hace llamar a la madre, pronunciándola, invocándola. Cuando ella llega, acoge a todos con sus acordes: "Mother", hechiza y a partir de este momento todos los elementos antes mencionados se mezclan y se mezclan hipnotizando a todos los asistentes a esta ceremonia de creación, virtuosismo y mucha, mucha imaginación.

 

Alguien dice que asistir a un concierto de Roger Waters es un "must", tanto como acudir al museo. Mientras se escucha "Comfortably Numb" y se ve la cascada de colores que sale del escenario otros asientan con la cabeza.

 

Dicen también por ahí que "Lo que se ve no se juzga", así que nadie juzga, sólo observa y escucha, con respeto y cariño, la colección de canciones que son una visión más de lo que la Segunda Guerra Mundial dejó, lo que el Rock ha generado, lo que la ausencia provoca y sobre todo, lo que pasa cuando el miedo construye muros y la imaginación crea puentes.