Martha Debayle y Juan Garibay:
así fue su boda
Anú Cervantes
Domingo 20 de marzo de 2011 a las 00:00
La revista Quién, en su edición 235, tuvo en exclusiva el enlace de la pareja, donde Black ties, orquídeas, la Big Band Jazz, argollas de Tiffany y champagne formaron parte del ambiente.

Martha
RÁPIDOS: Un año bastó para que Martha y Juan se dieran el `sí, acepto´. (Foto: Archivo Quién)

El flechazo fue inmediato. Miradas, sonrisas y enseguida, sin perder el tiempo, el número de teléfono y la cita. Martha Debayle y Juan Garibay comenzaron un noviazgo que después de un año terminaría en matrimonio. "Con alguien que es tan similar a mí, era absolutamente natural", dijo la locutora.

 

Juan (a quien Martha llama "mi Spiderman") tardó más de dos meses en encontrar el anillo perfecto. Eligió el Legacy de Tiffany, un zafiro azul, la piedra favorita de la novia, rodeado de brillantes, y se lo dio en noviembre pasado.

 

La fecha inicial para la boda era abril, luego marzo y al final decidieron no esperar y adelantarla al 12 de febrero. Empezó todo con la búsqueda del vestido en Nueva York. La locutora se probó Vera Wangs, Monique Lhuilliers y Marchesas, pero los compromisos y la nieve terminaron con su paciencia. La empresaria no quería perderse la vacación.

 

De lo que sí le dio tiempo fue de mandar a hacer las invitaciones. Sobres dobles y rotulados a mano por Cranes, una prestigiosa firma de papelería en Boston, fueron enviados a México tres semanas antes de la fecha de la boda. Después de varias pruebas, alrededor de 12, Martha encontró en Sposa Bella su vestido, un diseño de Ysa Makino en color perla y con piedras de Swarovski

 

Familia
LOS MÍOS, LOS TUYOS Y... Al matrimonio Garibay Debayle le creció la familia. (Foto: Archivo Quién)

Un jardín de estrellas

Gastón Kerriou y Fabiola Montiel fueron los wedding planners. "Martha quería una ceremonia íntima y me pidió diseñar un espacio en su jardín que pareciera una extensión de su casa", explicó Gastón. En una carpa se colocaron pequeños foquitos simulando estrellas que sobresalían de un techo tejido con 15 diferentes follajes.

 

 En el centro se colocó un candil y abajo de éste se encontraba la pista, en la que destacaban cuadros luminosos azules y beige. Las mesas y las sillas diferían entre sí. Los manteles, en tonos azules y beige, combinaron perfecto con las soperas, charolas y teteras antiguas, así como con los candelabros en plata. "Todo esto logró un espacio singular sin perder el buen gusto que caracteriza a Martha", agregó Gastón.

 

"Para mí, Juan es la persona mas bondadosa, honesta y amorosa que he conocido"

El objetivo era celebrar con la familia y amigos más cercanos. "Black tie" indicaba el código de vestimenta para los 150 invitados. A las ocho de la noche, la novia bajó portando unos tacones que le hizo Ivonne Cohen, y con el pelo suelto (Martha odia los chongos). Una hora después, empezó la ceremonia civil. Juan José, el hijo mayor de Juan, entregó las argollas: un aro de platino para él y uno de brillantes para ella, ambos también de Tiffany. Adela Micha y Rebecca de Alba, entre otros amigos cercanos, firmaron como testigos.


Días antes, cuando realizaron la prueba del menú, Martha comentó: "Es horrible para un invitado no poder escoger qué quiere comer". Ella deseaba que los invitados tuvieran todas las opciones. EL jardín de las delicias Y vaya que se cumplió.

 

Rebecca
TESTIGOS. Rebecca de Alba y Adela Micha no podían dejar sola a su gran amiga. (Foto: Archivo Quién)

El banquete, servido por Eduardo Kohlmann, incluía de entrada foie gras. Luego, antipasto (alcachofa, jitomate, quesos, camarones y nueces de la India); de plato fuerte había robalo, cordero o res; y de postre costra de arroz con helado, cheesecake, y pastel de chocolate y zanahoria. Para rematar, cocinaron un pastel de Sacher que fue diseñado -en tonos beige y con algunas orquídeas- en honor a la feliz novia. Mientras los invitados decidían qué cenar, la Big Band Jazz de México (con sus 23 músicos) tocaba temas de Benny Goodman, Frank Sinatra y Nat King Cole, entre otros.

 

Los novios bailaron al son de "Follow You Follow Me" de Genesis. Después, Martha bailó con su papá "Let´s Fall in Love" de Diana Krall. Más tarde, Juan sacó un papel del cual leyó: "Martha es la bendición inesperada de mi vida. La mujer más espectacular que he conocido, hermosa por dentro y por fuera. Amo su inteligencia, su honestidad, su dulzura y lo directa que es".

 

Apenas terminó de decir esto cuando se escuchó la singular carcajada de su esposa, quien dijo: "Hoy no sólo estoy más feliz. Juan me da la paz y tranquilidad que nunca había sentido. Prometo siempre cuidarte a ti y a todos nuestros hijos".


Pasada la medianoche comenzó el baile para todos con el DJ César Álvarez, quien tocó hasta las seis de la mañana, claro, con escapadas para probar chilaquiles, los churros y el chocolate. Eso sí, no hubo ni liga ni ramo. La boda cumplió su fin, hacer algo espléndido y romántico. Los recién casados se fueron de luna de miel a Praga, San Petersburgo, París, Moscú y Normandía, y regresarán a vivir a casa de Martha, que de hoy en adelante será la señora de Garibay.

Martha
EL JARDÍN. Las mesas tenían manteles rayados y candelabros en plata. (Foto: Archivo Quién)