María Laura Medina
espera mellizos
Alberto Tavira Álvarez
Viernes 07 de noviembre de 2008 a las 18:00
La esposa de Ricardo Salinas Pliego habla sobre la experiencia de estar embarazada por partida doble, del éxito de su tienda Esencial y de su trabajo como decoradora en Proyecto 40.

María Laura Salinas Pliego
Espera el nacimiento de los bebés a principios del año siguiente y planea abrir otra tienda durante el 2009. (Foto: Uriel Santana)

La primera vez que María Laura Medina Espinosa se embarazó quería que el primogénito de ella y Ricardo Salinas Pliego fuera niña. De esa manera sería más fácil entenderla y cuidarla. Sin embargo, fue niño. Y desde que nació su madre supo que no lo cambiaba ni por la bebé más hermosa del mundo.

 

"Eso me tocaba así. Lo tenía que vivir. Por algo pasan las cosas. Pero mira, Dios me quitó un hijo, pero ahora me mandó dos."

Lo bautizaron con el nombre de su padre: Ricardo. Durante sus primeros años el pequeño aprendió a vivir en un mundo de adultos. Fue hasta los cuatro años cuando comprobó que el verbo jugar es más divertido cuando se conjuga con “nosotros”.  En la medida que iba creciendo, el niño se daba cuenta de que las pelotas necesitan que otro las aviente de regreso, y que para que se estrellen los cochecitos hace falta que alguien más deslice a toda velocidad el auto del contrincante.

Esto no significa que Ricardo II no tuviera con quien entretenerse. Entre amiguitos y primos de su edad se daba vuelo. Pero no era suficiente. Necesitaba un cómplice de tiempo completo. Así que un día que María Laura fue a recogerlo al kínder, con toda la ingenuidad de su edad fue directo al grano: “Mamá ¿me compras un hermanito?”
Los Salinas Medina supieron que era tiempo de multiplicar la familia. “No es que hayamos planeado esperarnos todo ese tiempo. Mi esposo y yo estábamos muy cómodos con nuestra vida y no nos planteábamos tener otro hijo. Es como cuando estás haciendo algo que te gusta mucho y de repente volteas a ver el reloj y dices ‘¡ya se me hizo tardísimo!’ Así se nos fueron los años, y cuando vimos que ya era el momento de un hermano para Ricardo, dijimos ‘pues va’”, comenta María Laura en entrevista exclusiva en su tienda de decoración Esencial, en el df.

 

María Laura Salinas Pliego
Tuvieron a Ricardito en 2003. Aquí, ambos con el pequeño de tres años a principios de 2008. (Foto: Archivo Quién)

UNA PÉRDIDA DOLOROSA
La señora de Salinas quedó embarazada de su segundo hijo en octubre de 2007. Tenía 37 años. Su esposo 52. Y la palabra “feliz” les quedaba chica con la buena nueva. Más tarde Quién dio la noticia (7 de diciembre). En aquella ocasión, María Laura nos dijo: “El que viene en camino es un bebé muy buscado y deseado [...] Su papá y su hermanito lo recibirán con el entusiasmo de enseñarle cómo transitar por la vida”.  

Poco antes de que finalizara el año María Laura se derrumbó: perdió al bebé. El dolor se extendió a cada una de las personas que habían sido testigos del amor con el que esperaba al nuevo integrante de los Salinas Medina. Miles de sueños se quedaron ahí. Ropita, juguetes y posibles nombres nunca llegaron a su destinatario. “Ha sido la experiencia más dura de mi vida. Sólo una mujer que haya perdido un hijo como yo lo perdí podrá entender cómo me sentía. Fue muy fuerte para toda la familia, pero creo que lo más difícil fue tener que explicárselo a mi hijo porque él estaba sumamente ilusionado con su hermanito”.

La solidaridad de la gente que la rodea superó por mucho sus expectativas. Su marido –dueño de Grupo Salinas, que comprende tv Azteca, Elektra, Banco Azteca, Iusacell, entre otras empresas– apoyó incondicionalmente a su mujer para saliradelante. Ambos vivieron lentamente y de la mano todas las etapas del duelo. Casi un año después, asomándose al pasado desde otra perspectiva, María Laura está lista para decir: “Eso me tocaba así. Lo tenía que vivir. Por algo pasan las cosas. Pero mira, Dios me quitó un hijo, pero ahora me mandó dos”.

 

SU REFUGIO: EL TRABAJO

Cuando supo que estaba embarazada por segunda vez, María Laura se propuso crecer no sólo en el ámbito personal, así que planeó junto con su socia, la tapatía Karima Dipp, nuevas aperturas de su tienda de muebles Esencial, la cual hasta ese momento únicamente tenía presencia en Guadalajara y la ciudad de México.

 

"Tuve muchos sentimientos encontrados. Me llené de alegría y de miedo. Creo que eso le pasa a las mujeres que han perdido un bebé, porque en el fondo no sabes si se va a lograr."

María Laura perdió al bebé en diciembre de 2007, pero no permitió que eso afectara otra de las facetas de su vida: la empresarial. El 1 de febrero de 2008 vio materializado su sueño de abrir una sucursal de Esencial en Puerto Vallarta. También incursionó en la pantalla chica, y no exactamente saliendo a cuadro, sino en lo que mejor sabe hacer: decorar. Ella lideró la remodelación del nuevo foro de Proyecto 40 (propiedad de su esposo) y se encargó de seleccionar desde el material y color del piso, hasta el sofisticado sistema que permite cambiar la ambientación de manera automática en cuestión de minutos para pasar de un programa a otro. El mobiliario, por supuesto, corrió por cuenta de Esencial.

 

María Laura Salinas Pliego
A pesar de tener cinco meses de embarazo, no quiere saber el sexo de sus hijos. (Foto: Uriel Santana)

DOBLE BENDICIÓN
El verano pasado María Laura y Ricardo fueron de vacaciones a Europa, donde permanecieron alrededor de dos meses. En Italia, ella empezó a presentir que estaba embarazada. Se realizó una prueba casera y el resultado fue positivo. Esta vez se manejó con absoluta discreción antes de dar la noticia. Llamó a su médico en México para comentarle lo que le sucedía. Éste le pidió que se hiciera unos estudios más completos. Para entonces, el tour familiar tenía como destino Suiza, donde Lorena Ochoa, la golfista estrella de México (paisana y amiga de María Laura) participaría en el Masters de Evian 2008.

Fue ahí donde confirmó la noticia: estaba embarazada y el ultrasonido indicaba que no era un bebé el que venía en camino, sino dos. Ricardo y ella se desbordaron con la noticia.  

“Tuve muchos sentimientos encontrados. Me llené de alegría y de miedo. Creo que eso le pasa a las mujeres que han perdido un bebé, porque en el fondo no sabes si se va a lograr”.

A diferencia del embarazo anterior, María Laura regresó a México y no le dijo nada a nadie; ni a su familia, sus amigas, ni al propio Ricardito. “La experiencia me enseñó a manejar las cosas con más cautela, pero sobre todo, a tomar lo que la vida me manda y aceptarlo con entereza. Así que ahora me siento bendecida, porque se repitió por partida doble”.

A pesar de que ya tiene cinco meses de embarazo, María Laura no quiere saber el sexo de sus mellizos pues prefiere que sea sorpresa. Tampoco ha pensado en nombres. “Hasta no verles la carita no sabré como qué inspiran”, dice con sentido del humor. En lo que sí está trabajando es en la remodelación del cuarto que ocuparán sus bebés, el cual tendrá un concepto muy distinto al de Ricardito.  
Una cosa sí quiere dejar clara: “No tendré a mis bebés fuera de México. Somos mexicanos y los tendré aquí”. También descarta dar a luz en su ciudad natal, Guadalajara, pues sería muy complicado para su esposo y su hijo tener que trasladarse constantemente para estar con ella. Por lo tanto, le dará la bienvenida a los nuevos integrantes de la familia en la ciudad de México, aproximadamente a finales de enero o principios de febrero de 2009.  

El pequeño Ricardo no está nada celoso desde que se enteró de que tendría dos hermanitos. Por el contrario, todos los días habla con ellos y les canta lo que aprende en el kínder.

A pesar de que María Laura proviene de una familia de siete hijos, bajo ninguna circunstancia seguirá con la tradición. “Estoy totalmente convencida que una familia con tres hijos es una familia muy completa”.