La vida del Sol está repleta de mitos, algunos, con el tiempo, se han convertido en realidad y otros permanecen como interrogantes. El misterio se da desde la fecha y lugar de su nacimiento.
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| En esta imagen del verano de 2007, fue la primera vez que Luis Miguel y Michelle fueron captados juntos. Durante años se dijo que la hija de Stephanie Salas era de Luismi; él siempre guardó silencio. (Foto: Clasos) |
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Levanta sus cartas. Sabe que trae póker de ases. Sin decir una sola palabra, invita a jugar. Los medios aceptan y arranca la partida.
Todo comienza siempre por un rumor. ¿Se filtra voluntariamente por el cantante? Quizá. Cabe la duda. Luego vienen las interpretaciones de los datos, el seguimiento, la investigación. Él blofea, despista, quiere conservar su jugada en la mano. Pero se arriesga a competir con el peligro, pues la verdad, o parte de ella, se le termina inevitablemente colando entre los dedos.
La fecha de su nacimiento es un primero y claro ejemplo. En 1993, la revista VEA de Puerto Rico reveló que
Luis Miguel, el máximo ídolo musical de México, no era veracruzano, como se había pensado siempre, sino boricua. Trascendió entonces que el responsable había sido Luisito Rey, quien había difundido intencionalmente mal los datos del origen de su hijo por el bien de su carrera.
La información era irrefutable, pero ese mismo año, el propio Luis Miguel dijo en entrevista exclusiva a la periodista Dora Pizzi Campos de esa publicación, que él continuaría sintiéndose mexicano. No tuvo que aclarar más. Con esa declaración, el error de más de 20 años, quedaba arreglado.
Si se trata de Luis Miguel, este tipo de sorpresas, no son sorpresa. El manejo que hace de la información en torno a su imagen mantienen a medios y fanáticos en vilo. Sabe mantener el misterio durante años y nunca lo esclarece por completo. Las cosas fluyen al ritmo que él quiere. Así construye Micky su propia leyenda.