Mi marido y yo tenemos una pareja de amigos que viajan por lo menos dos meses de cada año. De hecho, el otro día fuimos a cenar a su casa y nos contaron de su reciente aventura en las terrazas de arrozales en Nepal, cuando se perdieron y tuvieron que caminar durante catorce horas seguidas. Acaban de estrenar casa, con una decoración diga de Elle Decor. Ella, organiza cursos para niños y él maneja el negocio familiar.
Los fines de semana van a Valle, donde practican bici de montaña y pasan horas acurrucados frente a la chimenea. Tienen dos perros.
No piensan, ni por un segundo, tener hijos. Y eso que son los mejores tíos que te puedas imaginar.
Por otro lado, conozco bien a la directora de una asociación filantrópica que protege los bosques de niebla en Veracruz. Entre sus planes no entran los niños, porque, dice, encima de cólicos, berrinches y la responsabilidad de formarlos, no son amigables con el medio ambiente. Su argumento empieza con las montañas de pañales, y culmina con que el bebé finalmente es una boca más que el planeta tiene que alimentar, acto que le parece ultra irresponsable estando la situación como está.
No tengo muchas más amigas tan comprometidas con el medio ambiente como para que proteger al planeta les parezca razón suficiente para evitar la maternidad. Las tengo, y muchas, que prefieren su carrera a un embarazo. Muchas consideran que un hijo sería un freno. Muchas están completamente felices con su vida tal y como es. El instinto maternal, por lo tanto, parece ser más un mito que una realidad entre la generación de mujeres de treinta años.
Eso no pasa sólo en México. Obviamente, en Europa es una tendencia aún más difundida. En Italia, una madre de dos hijos publicó el más reciente best-seller, en el que aconseja a sus compatriotas a no seguir la tendencia de las francesas por embarazarse. Argumenta que mientras menos burros, más elotes, como decía mi abuela.
¿Qué realiza a esta mujer si no es el rol tradicional? Esto es lo que me explican: tener tiempo y dinero para viajar, para comprar ropa o hasta una casa, para invertir su lana en ellas mismas; para clavarse sin distracciones en una carrera apasionante o ambiciosa. Ser dueñas de su cuerpo, no verlo cambiar y dañarse por los embarazos. Ser dueñas de su tiempo, con la libertad de viajar por dos meses con su compañero; o de pasar la tarde consintiendo niños que luego regresan a sus papás para que los eduquen.
Lo que estas mujeres deciden hacer al decidir no tener hijos, es optar por ejercer su libertad en un sentido muy amplio. Y eso, el vivir en libertad, bien merece un aplauso.
Vero fue el descubrimiento de uno de los periódicos de mayor circualción en México. Es dueña de una de las caras más bonitas y reconocidas de la televisión. Los años pasaron y Vero se mantuvo guapa y famosa. Sin embargo, el tiempo es cruel con las mujeres hermosas.
Una de las primeras señales del envejecimiento es la pérdida de densidad en las capas externas de la piel. Los labios pierden su grosor, pequeñísimas arrugas empiezan a formarse y es necesario pensar en cómo remediarlas.
Vero se fue a otro país, visitó a un médico y pidió algo que devolviera a sus labios la lozanía perdida. El doctor le realizó un procedimiento en el que se injerta piel cadavérica bajo el labio de la paciente. Al contrario de otros rellenos -que aplica un dermatólogo o un cirujano plástico- el que Vero eligió es muy durable.
Eso es bueno si sale bien, pero muy malo si sale mal. El cuerpo de nuestra querida celebrity rechazó el relleno. Salió muy mal. Tuvo que esperar a que su organismo eliminara el injerto, perdió valioso tiempo de su carrera y arriesgó sus casi perfectas facciones. Recuperarse le tomó años.
Afortunadamente, el cuento tiene final feliz. Vero está rejuvenecida, reconciliada con la vida y con su profesión. Su regreso es como una atormentada asesina. Nada más que no se le hizo matar al cirujano que la "atendió".
Si le preguntamos a la Federal Drug Administration de Estados Unidos (FDA), que es bastante confiable en dictaminar si algo sirve para lo que dice servir, casi nada sirve para la celulitis. Sin embargo, hay tratamientos que han tenido buenos resultados y que vale la pena probar, aunque no tengan detrás un estudio con el rigor científico que pide la FDA.
Endermologie – si me hago algo pronto para terminar con los daños que mi peso variable me ha dejado, probablemente sea este tratamiento de origen francés, que tiene años en el mercado y que a muchas ha dejado muy contentas. A otras no, las dejó con la piel más floja y amoratada. Los representantes del sistema en México advierten que hay que hacérselo en manos de un técnico perfectamente capacitado y seguir todas las indicaciones. La FDA lo aprueba como "remedio temporal" contra la celulitis.
Mesoterapia – debo confesar que ya pasé por este tratamiento y no me hizo feliz. Tuve que bajar el ritmo de mi entrenamiento, las pequeñas inyecciones que me aplicaron me dolieron mucho y no vi resultados significativos. Con todo y que tuve la precaución de hacerlo en el consultorio de un cirujano plástico. Lo que he de decir es que en el reciente Congreso Internacional de Dermatología Cosmética, Láser y Pelo, se documentó su eficacia en un estudio controlado. Hay muchos productos, desde homeopáticos hasta alópatas que se pueden inyectar, cuida sobre todo la calidad del que te apliques.
Drenaje linfático – se refiere al masaje para eliminar las toxinas que se realiza con movimientos fuertes en la parte del cuerpo que se quiere tratar. Es el típico masaje que se llegan a dar algunas mujeres hasta cuatro veces por semana. Mientras se lo dan, reportan una disminución de la celulitis. Si lo dejan, la piel de naranja vuelve.
Dieta, ejercicio y autobronceado – ni modo. Si hay menos grasa en tu cuerpo, habrá menos depósitos visibles como celulitis. Toma dos litros de agua cada día, mantén tus músculos tonificados –lo que reduce la falta de firmeza en la piel– y usa una crema autobronceadora, la celulitis es menos visible en pieles morenas.
Esas onditas que aparecen abajo de las pompas, en los muslos y, si somos muy desdichadas, en el estómago o los brazos no son una enfermedad, ni consecuencia de la gordura, ni de la falta de ejercicio. Lo bueno es que tampoco las causan los cafés que te tomas ni la coca de dieta. A la celulitis nos la provocan principalmente los estrógenos. Su nombre científico -y correcto- es todavía más horroroso: Lipodistrofia Periférica Fisiológica Benigna. Ahora si que te apantallé, lo sé.
Según la Fundación Mexicana para la Dermatología, 80% de las mujeres la padecemos. No se puede quitar por completo. Podemos lograr que no se note tanto y lo más importante: que no nos salga más. Dice el Dr. Francisco Pérez Atamoros, uno de los mejores dermatólogos en México, que la grasa acumulada atrae a más grasa y por eso el problema de celulitis aumenta. La verdad, nos hubiera convenido nacer hace 400 años, cuando esa piel de naranja era símbolo de sensualidad y belleza.
¿Qué vamos a hacer con nuestra celulitis? Si fuera cosa de honrarla, hace mucho que no compraríamos ni una crema reductiva. El plan es no dejarla crecer más de lo necesario. Hay que hacer ejercicio, tomar suficiente agua, evitar engordar y comer más carbohidratos y grasas de las recomendadas para tu talla y peso. Luego te platico de dos o tres tratamientos que han dado muy buenos resultados.
El señor que ves en este video se va a morir en unas semanas, meses a lo mucho. Randy Pausch es profesor de Ciencias de la Computación y Diseño en la universidad Carnegie Mellon. Ha trabajado en proyectos de animación de Disney (en la película Aladino) y fue consultor de Google. Tiene un doctorado y es autor de cinco libros y más de 70 artículos académicos. Pero además, tiene cáncer de páncreas. Es uno de los más mortales. En agosto del año pasado, supo que su cáncer hizo metástasis y empezó la cuenta regresiva de su vida.
Está casado y tiene tres hijitos, todos menores de 6 años. Los cálculos más optimistas no esperan que pase Navidad con ellos. ¿Te imaginas saber que estás a punto de morir? ¿Qué se volvería la prioridad en tu vida? No quiero ponerme taaaaan profunda, pero esta es una oportunidad para pensarlo. Lo que él hizo, como buen teacher, es una presentación en power point. Se trata de un repaso de su vida y de las lecciones que considera más importantes. La hizo como su última clase en la universidad. Y para sus hijos. La han visto más de seis millones de personas. Por supuesto, Oprah lo invitó a su programa.
Te pone a pensar, y si eres cursi como yo, a llorar. Pero te
ayuda a hacer una pausa y evaluar si tu día a día está en línea con lo
que sueñas para tu vida y la de la gente que te acompaña.
Ya lo se. Llega el lunes y dices, ahora si, desde hoy desayuno súper bien, voy al gym antes de que salgan los niños del colegio y luego ya me sigo con una semana sana. Pues no. Por lo menos para mi, el peor día para ir a hacer ejercicio es el lunes. Es cuando más cosas tengo que hacer en mi casa y en mi oficina. Nunca alcanzo a entrenar y tampoco como nada bien. La mayoría de las semanas, ni siquiera he logrado ir al súper a resurtir mi despensa y acabo pidiendo, desesperada, por internet. Por eso aprecio tanto los martes. Son LA oportunidad.
Ejemplifico:
El lunes El martes
Despertaste tarde porque te desvelaste el fin Despiertas fresca, porque te acostaste tempranito.
Tu casa y tu mente son un tiradero Ya llegó la muchacha.
Tu compu tiene cientos de mails Ya borraste, ya respondiste, ya agendaste
Además, si empiezas una rutina de ejercicio el martes, todavía tienes 6 días de la semana para entrenar, puedes hacer 3 sesiones de fuerza y 3 de cardio. Hasta puedes descansar otro día.
Tips:
-Haz ejercicio por lo menos tres días seguidos, para que tu cuerpo se vuelva a acostumbrar.
-Si despiertas adolorida, la mejor cura es –ni modo– volver a hacer ejercicio.
-Muchos estudios han comprobado que es mucho más fácil seguir una dieta si estás haciendo ejercicio. Por dos razones, la primera, liberas endorfinas que te hacen sentir bien y sengundo, ya te esforzaste, no quieres desperdiciar lo que ya ganaste.
Acabando de comer, me voy al gimnasio. Espero verte por allá.
Pues me animaré a dejar a mis niños 2 semanas para irme a caminar a Escocia. Resulta que mi amiga Liora me contó la historia de su cuñada y sus dos hermanas. Las tres se realizaron una doble mastectomía en un año. ¡Auch! Para no hacerte el cuento largo, las tres portan la mutación del gen que aumenta sus probabilidades de contraer cáncer de mama. Incluso, a la menor le diagnosticaron la etapa II unas semanas después de que nació su bebé. ¿Te imaginas? Pues esta historia, que podría parecer un drama, no lo es. Cuando las conoces, te impresiona su amor por la vida, su naturalidad para hablar de un tema que nos asusta a tantas. Total, que la razón por la que caminaremos en las Highlands escocesas en verano es para despertar conciencia acerca de lo importante que es detectar temprano el cáncer de mama. Literalmente, es tu seguro de vida.
Si se diagnostica a tiempo, es casi siempre curable. Pero actualmente, de las 35 mexicanas que se enteran de que tienen cáncer de mama cada día, 32 ya están en etapas avanzadas, lo que hace que tengan menos probabilidades de sobrevivir y que el tratamiento sea muy agresivo, muy caro y muy largo. Hay muchas razones por las que una mujer no detecta a tiempo su enfermedad. Unas tienen que ver con verdaderos dramas sociales: el esposo no les da permiso de irse a revisar, porque no quieren que otro hombre las vea desnudas; ellas mismas “tienen pena”. No sabemos cuándo y cómo hacernos el autoexamen. Y otra súper dura: según el Instituto Nacional de Cancerología, sólo hay 48 radiólogos que saben realizar e interpretar una mamografía. Cada especialización cuesta más de 80,000 pesos. Cada uno podría diagnosticar a tiempo más de mil casos en un año. Nuestra caminata quiere recaudar fondos para becar radiólogos. Creemos que así se logrará reducir a esas 32 mujeres que se enteran muy tarde, para que todas tengamos más oportunidades. Y tú, si te dijeran que tienes 85% de probabilidades de desarrollar cáncer, ¿te quitarías las bubis?
Cuéntame.
Las mamografías se deben realizar cada año a partir de los 40, a antes si tienes antecedentes familiares de cáncer de mama.
Si ahora mismo te quieres hacer el auto examen, aquí va la explicación:
Según el Grupo de Recuperación Total RETO, A.C. (www.gruporeto.org):
Realízalo el quinto día después de tu menstruación. Primero, de pie frente a un espejo, observa:
-Con los brazos abajo, si alguna de tus mamas está deformada, si cambió de color o si el pezón está desviado o hundido.
-Coloca tus manos en las caderas, presiona firmemente e inclínate un poco hacia delante. Busca alguno de los cambios mencionados.
-Extiende tus brazos hacia arriba y entrelaza las manos atrás de la cabeza. Busca los mismos cambios.
Ahora, sigue el examen manual:
-Usa las yemas de tus dedos anular, índice y medio. Haz presión. Un buen tip es hacerlo con las manos enjabonadas en la regadera.
-De pie, con una mano flexionada detrás de la cabeza, explora toda la mama con movimientos circulares, empezando por la axila hasta terminar con el pezón.
-Realiza lo mismo, ahora acostada boca arriba sobre un cojín que coloques a la altura de tu espalda.
-Termina tu exploración apretando y comprimiendo la mama, observa si hay salida de líquido anormal por el pezón.
Si encuentras una bolita o un endurecimiento, o cualquier cosa que no habías sentido o visto antes, no necesariamente quiere decir que es cáncer, pero debes revisarlo con tu doctor de inmediato.
