Como aclaró una educada usuaria que bien pudo ser más cruel en su comentario, Icíar Bollaín es mujer y no hombre.
Decir tonterías de vez en cuando es condición de casi cualquier persona, pero procesarlas y subirlas a un blog sólo lo hacemos algunos necios.
A estas alturas va siendo evidente que Hablar de los demás es puro pretexto ¿no? En expresar lo que se piensa de los otros va toda la sopa de uno mismo.
Así es. Lo tengo bien asumido. No me conformé con nacer exhibicionista, sino que elegí como profesión el periodismo, que supuestamente es un oficio útil para la sociedad, pero más bien sirve a la necesidad farolera del que publica. No nos hagamos.
Ahora paso a pedir una gran disculpa por mi post anterior: Perdón.
Pero no por pensar que Cristian Castro me da ternura y que la maldad no existe. Eso lo sostengo. La disculpa es por el dato mal dado en las referencias de la película Te doy mis ojos. Como aclaró una educada usuaria que bien pudo ser más cruel en su comentario, Icíar Bollaín es mujer y no hombre.
Confieso: al buscar la ficha de la peli, vi el nombre en el campo de Director y como no lo conocía de otros trabajos, lo copié sin más.
Hoy, que la vergüenza me ha hecho sumergirme en info sobre la autora de Te doy mis ojos (digo autora ahora sí sin equivocarme porque no sólo dirige sino que co-escribe la historia), ya sé muchas cosas más sobre ella:
Que comenzó en el cine como actriz, que tiene una hermana gemela cantante de ópera y zarzuela, que el mes que viene cumple 41 años, que tiene tres hijos (uno todavía de meses) y que se parte en veinte para atender a su familia y trabajar.
Es una mujer chiquita, pelirroja, atractiva y se considera a ella misma curiosa y despistada. Después de Te doy mis ojos, premiadísima, tardó cuatro años en estrenar su siguiente cinta, Mataharis, apenas el otoño pasado.
Y ya que en este espacio me permití el derecho de réplica, aclaro que igual que Icíar (según expresaba cuando las entrevistas de Te doy mis ojos), yo pienso que la violencia de género o de todo tipo es grave, algo digno de tomarse muy en serio y desde luego sancionar.
Simplemente considero que desde una postura humana y compasiva –que no justifique pero sí busque la comprensión de un contexto– se pueden generar muchos más cambios en las personas y por lo tanto en la sociedad.