Aprovecha el lanzamiento de Hard Candy para comunicar su mensaje de conciencia social ¿O la intención es la contraria?
Durante los años que odié a Madonna la única razón que tenía para odiarla era su aparente “maldad”. En mi caso, el discernimiento entre el bien y el mal (ejercicio básico que practican los niños para asmilar más fácilmente su entorno) se prolongó hasta la adolescencia.
Hoy, que he madurado un poco, comprendo que talento y moral no tienen por qué cuadrar, y no sólo no odio a Madonna, sino que me formaría para hacerle una caravana si la viera en persona.
Su actitud es digna de soberana de Inglaterra, donde le queda bien residir. Desde que shockeó al mundo con su presencia temeraria en la escena musical ochentera ocupó el trono del showbussiness y no piensa pararse en lo que le quede de vida.
Lo que me fascina de Madonna es su capacidad de reinventarse. Ha interpretado todo tipo de papeles: desde la trasgresora sexual y provocadora religiosa que yo odiaba cuando puberta, hasta la lady de traje sastre Burberrys con flor en la solapa que incursiona como autora de libros infantiles mientras educa a su familia al más puro estilo british.
Muy Madonna, en cada reaparición musical le da un twist a su personalidad. Y ahora, que estrena mundialmente Hard Candy, su último material, ha elegido la faceta con la que celebrará sus 50 años de edad, que cumple en pocos meses.
Hoy la reina está instalada en filántropa preocupada por devolverle a la vida algo de las bendiciones que ha recibido y pretende llamar la atención del mundo hacia la pobreza. Primero, al publicitar el proceso de adopción de David, un niño de Malawi que se ha convetido en su tercer hijo; y segundo, con I Am Because We Are, el documental que dirigió sobre las condiciones de vida en esos lares.
En lo que tiene maestría Madonna es en la contradicción intencionada: por un lado, el discurso de conciencia social y la maternidad comprometida, y por el otro, la imagen de Hard Candy (échenle un ojo): como en sus mejores épocas y con el cuerpazo que le dejó la yoga, está provocadora, sexosa, genial.
¿Cuál mensaje sirve a cuál? ¿Es lista o qué?