Una adicción llamada Síclo

Algunos lo ven como ejercicio, otros como obsesión y algunos como terapia, lo cierto es que esta rutina es la sensación en el D.F.
Algunos lo ven como ejercicio, otros como obsesión y algunos como terapia, lo cierto es que esta rutina es la sensación en el D.F.
 Algunos lo ven como ejercicio, otros como obsesión y algunos como terapia, lo cierto es que esta rutina es la sensación en el D.F.  (Foto: Claudia Cuevas)

No sucede todos los días que un grupo de 50 personas espere con ansia el sábado en la mañana... para ir a una clase de spinning. Se trata de la muy cotizada hora de ejercicio comandada por Jeremy Whistine, el instructor llegado de Nueva York para dar forma al proyecto de los socios Alejandro Ramos y Pedro de Garay: Síclo.

Casi a oscuras -una gran ventaja cuando planeas hacer tus "mejores" moves-, durante 45 minutos, los participantes o riders pedalean al ritmo de la música siguiendo una coreografía. A diferencia de las clases convencionales de spinning, tonificar la parte superior del cuerpo -además de la inferior, que lo hace naturalmente- es prioridad. Un duro pero muy satisfactorio segmento de ocho minutos de trabajo de brazos es parte del plan para lograrlo.


La energía de Jeremy lo ha convertido en el instructor más popular.
 La energía de Jeremy lo ha convertido en el instructor más popular.  (Foto: Claudia Cuevas)

Y para los principiantes, una buena noticia: no hay que esforzarse más de lo necesario para hacer un buen trabajo. "El profesor es una guía pero al final es una experiencia personal: la puedes hacer como tú quieras. Puede venir alguien que se prepara para un triatlón y le va a servir, pero un principiante la va a pasar igual de bien", nos contó Alejandro, quien probó varias clases de este estilo en Estados Unidos y quedó enamorado del concepto. Decidió "importar" a quien consideró el maestro que más le impactó, Jeremy. "Es él", pensó cuando tomó una de sus clases.


El estar a oscuras la mayor parte de la clase permite que los riders se desinhiban.
 El estar a oscuras la mayor parte de la clase permite que los riders se desinhiban.  (Foto: Claudia Cuevas)

Este método se ha convertido en uno particularmente "adictivo", según lo describen muchos participantes. "Las endorfinas que generas con esa cantidad de esfuerzo, divirtiéndote, no las obtienes en otro lado. El elemento música es muy fuerte", nos cuenta Luisa Serna, presidenta del Consejo Editorial de Quién®. "Lo que lo hace divertido es el ritmo, moverse", platica Jeremy, fanático de las canciones noventeras. "La música es muy importante: cada movimiento, cada secuencia, cada clase está diseñada alrededor de ella". Perfeccionista y lleno de energía, nos confiesa que su momento favorito es cuando sus alumnos se mueven al unísono. "Me recuerdan a los videos antiguos de Madonna. Es increíble".

INFO

Dónde: Park Plaza Santa Fe, Javier Barros Sierra 540.

Tel.: 2591-0364

Web: www.siclo.com

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